Una mañana de octubre se tornó tragedia en la zona de Urda, provincia de Toledo, cuando un tren de alta velocidad de Renfe embistió por detrás a un AVE operado por Iryo. El accidente, ocurrido a las 08:53 locales, dejó 68 fallecidos confirmados y decenas de heridos, muchos de ellos en estado crítico. Las autoridades han recibido 64 denuncias de familiares que buscan a sus seres queridos desaparecidos y el operativo de búsqueda continúa entre los restos metálicos que se deslizaron por la ladera de la vía.
Los equipos de rescate trabajaron durante toda la noche, iluminados por potentes focos y asistidos por grúas de gran tonelaje que lograron mover, este jueves, uno de los vagones atrapados en un terraplén. Aún se inspecciona la zona en busca de posibles víctimas bajo los escombros, y el presidente de Castilla‑La Mancha, Emiliano García‑Page, advirtió que podrían aparecer más cadáveres mientras se continúe el trabajo de extracción.
El tren de Renfe llevaba 378 pasajeros y partía de Madrid con destino a Sevilla; el de Iryo, con 147 viajeros, había salido minutos antes y permanecía detenido en la vía. Testigos como Josimar Medina, turista peruano, relataron haber sentido el impacto como si el tren “estuviera en el aire”. Otros supervivientes, como Pablo Mejía, aseguraron que un cambio de asiento de último minuto les salvó la vida, describiendo la colisión como “un golpe muy fuerte, que duró mucho tiempo”.
El siniestro reaviva la polémica sobre la seguridad ferroviaria española. En enero, otro choque de trenes de alta velocidad en Adamuz, Andalucía, dejó 46 muertos, y ahora la falta de una respuesta adecuada del centro de control se vuelve tema de debate. Según el ministro de Transportes, Óscar Puente, una avería informática obligó a detener varios trenes, pero el AVE de Renfe reanudó el viaje sin la reducción de velocidad requerida, lo que habría desencadenado el accidente.
Mientras tanto, la comunidad local se moviliza para atender a los afectados. En Urda, una escuela fue convertida en centro de apoyo donde familiares reciben información y asistencia de la Cruz Roja. Psicólogos, como Carmen García, advierten que el duelo será prolongado y complejo, mientras la Guardia Civil instala puntos de recolección de ADN en Madrid, Toledo, Córdoba y Sevilla para identificar a las víctimas.
El contexto político también se vuelve relevante: el accidente ocurre a un mes de las elecciones generales anticipadas convocadas para el 29 de noviembre, un momento en que el gobierno de Pedro Sánchez ya enfrenta críticas por la gestión de la tragedia de Adamuz. La presión sobre las autoridades para garantizar la seguridad del transporte ferroviario y responder a la ciudadanía será decisiva en los próximos días.
Fuente: Dw