Red Eléctrica (REE), el operador del sistema eléctrico español, ha tomado una medida sin precedentes: rechazar los planes de mantenimiento de más de un centenar de centrales nucleares, de ciclo combinado y de bombeo para el periodo octubre 2026‑septiembre 2027. La decisión se produce tras el apagón de 2025 y en medio de una reducción de hasta el 35% de la potencia instalada de ciclos combinados, que ahora sólo está disponible el 65% de su capacidad original. REE argumenta que, ante la creciente indisponibilidad de estas instalaciones, es imprescindible mantenerlas operativas para garantizar el suministro y la estabilidad de la red.
Según la normativa, antes del día 15 de cada mes las empresas generadoras deben comunicar a REE las fechas en que sus plantas estarán fuera de servicio por mantenimiento. En los últimos meses, sin embargo, el operador ha expresado su “no conformidad” con más de cien de esas solicitudes, señalando que posponer los trabajos es la única forma de evitar nuevos cortes masivos. La medida ha generado polémica porque muchas de las centrales afectadas tienen alrededor de veinte años y no fueron diseñadas para soportar arranques y paradas frecuentes, lo que podría acelerar su desgaste.
El uso intensivo de los ciclos combinados se ha disparado desde el apagón, pasando de representar el 8% al 19,4% de la generación peninsular. Estas plantas proporcionan potencia firme y regulan la tensión de la red, pero su sobreexplotación implica un círculo vicioso: mientras más se usan, mayor es la necesidad de mantenimiento, y al mismo tiempo REE impide que se realice. Expertos del sector advierten que posponer los trabajos de revisión puede ser una solución temporal, pero a la larga podría traducirse en fallas mayores y mayores riesgos operativos.
La decisión también ha despertado sospechas sobre la motivación de REE. Algunas fuentes empresariales interpretan la medida como una estrategia de máxima cautela tras el apagón de 2025, o incluso como un intento de dejar constancia de que el operador había advertido previamente sobre la escasa disponibilidad de las centrales. REE, por su parte, niega que exista una prohibición general y asegura que ha concedido conformidad en ciertos periodos donde la demanda lo permite.
Otro elemento que complica la situación es la activación récord del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), que permite desconectar parcialmente a la industria para equilibrar generación y consumo. Este año el SRAD se ha disparado a once activaciones, cifra inexistente en 2025. La presión sobre el sistema se refleja también en la escasez de empresas capacitadas para realizar los mantenimientos, limitadas a Siemens, Mitsubishi y General Electric.
En conclusión, la negativa de REE a aprobar los mantenimientos programados revela la estrechez del margen operativo del sistema eléctrico español. Si bien posponer los trabajos puede evitar cortes inmediatos, el riesgo de deterioro de equipos críticos y de futuros apagones aumenta. La industria y el regulador deberán buscar soluciones estructurales que permitan mantener la generación fiable sin sacrificar la seguridad a largo plazo.
Fuente: Xataka