El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, anunció este martes en Oslo que el enviado de la Casa Blanca, Steve Witkoff, llevará a Moscú una serie de propuestas para avanzar hacia la paz en Ucrania. La declaración se hizo durante una rueda de prensa junto al primer ministro noruego Jonas Gahr Støre y al presidente finlandés Alexander Stubb, y subrayó que Witkoff viajará a San Petersburgo mañana para escuchar la respuesta de Vladimir Putin. Zelenski describió la iniciativa como un intento de abrir un canal directo entre los líderes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos, con el objetivo de crear un marco de negociación más estructurado. La propuesta incluye garantías de seguridad “sólidas” para Ucrania una vez concluida la guerra, así como la posibilidad de abordar la cuestión territorial a nivel de jefes de Estado.
Entre los puntos presentados, el mandatario ucraniano mencionó la creación de mecanismos de desescalada y varios formatos de alto el fuego que podrían servir de base para una confianza mutua. Asimismo, se planteó la organización de una reunión trilateral entre los tres países, lo que permitiría discutir directamente temas como la retirada de fuerzas, la reconstrucción de zonas devastadas y la supervisión internacional de cualquier acuerdo. Zelenski también celebró la reanudación del intercambio de inteligencia con Estados Unidos, un elemento que considera clave para la defensa ucraniana y para contrarrestar las operaciones rusas.
El presidente de Estados Unidos, cuya presencia se limitó a una intervención telemática, recalcó que Ucrania debe estar dispuesta a llegar a un acuerdo, advirtiendo que su población no podrá soportar el conflicto indefinidamente. En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, defendió que Washington no está negando deliberadamente ayuda a Kiev, sino equilibrando sus compromisos con otros aliados y sus propias necesidades estratégicas. Rubio, desde India, aseguró que la entrega de misiles Patriot y la expansión del servicio satelital Starlink siguen en la agenda, pese a las acusaciones de restricciones recientes.
La reunión se produce tras una semana de tensiones entre Ucrania y EE.UU., alimentadas por la polémica negociación del expresidente Donald Trump con Putin para obtener diésel ruso y contener los precios de combustible antes de las elecciones de medio mandato en noviembre. Ese acuerdo generó sospechas en Kiev sobre la prioridad que Washington le otorga al conflicto, aunque las autoridades estadounidenses desmienten cualquier intención de perjudicar a Ucrania.
Zelenski mostró optimismo al referirse a sus conversaciones con Rubio, confiando en que se lograrán avances concretos en la infraestructura de comunicaciones y en la defensa aérea. La expectativa es que, si Witkoff logra transmitir con éxito las ideas de paz, Moscú pueda responder con propuestas que reduzcan la violencia y allanen el camino a una solución negociada. Sin embargo, los analistas advierten que cualquier paso dependerá de la voluntad política de Putin y de la capacidad de los aliados occidentales para ofrecer garantías creíbles.
En conclusión, la iniciativa liderada por Zelenski y mediada por EE.UU. representa un intento de romper el estancamiento diplomático que lleva más de dos años en la región. La próxima reunión en San Petersburgo será decisiva para evaluar si las ideas de paz pueden traducirse en acciones concretas o si el conflicto seguirá alimentando la inestabilidad en Europa del Este.
Fuente: Dw