Bloomberg Intelligence publicó un informe que señala que las consolas de videojuegos podrían convertirse en un nicho de mercado en la próxima década. Según el análisis, el auge de los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial está encareciendo los componentes necesarios para fabricar consolas, lo que se traduce en precios más altos para los consumidores. Ya hoy, una PlayStation 5, una Xbox Series X o una Nintendo Switch 2 cuestan más que cuando se lanzaron, y se espera que las próximas generaciones de Sony y Microsoft sean aún más caras.
El informe también advierte que el formato físico está al borde de la extinción. Sony anunció que dejará de producir discos de juego a partir de enero de 2028, mientras Microsoft apuesta firmemente por la distribución digital. Nintendo, única que aún mantiene el soporte físico, verá su mercado reducido si la tendencia continúa. Esta reducción de la oferta física refuerza la migración de los jugadores hacia plataformas en línea.
Bloomberg prevé que el mercado de videojuegos en la nube alcanzará los 38 000 millones de dólares en 2035, impulsado por la mayor disponibilidad de GPU en los centros de datos. La competencia entre proveedores de computación en la nube reducirá los costos de los servicios, haciendo que jugar sin una consola sea cada vez más accesible. En paralelo, la IA, aunque aumenta la demanda de recursos de cálculo, también optimiza la gestión de esos recursos, liberando capacidad para el streaming de juegos.
Los títulos AAA, cada vez más complejos, requieren hardware potente, lo que presiona a las consolas a evolucionar rápidamente o quedar obsoletas. La combinación de precios altos, desaparición del medio físico y la expansión de la fibra óptica en hogares crea un caldo de cultivo favorable para el gaming en la nube. Aunque el fracaso de Google Stadia en 2023 mostró dificultades, las condiciones actuales son muy distintas: mayor capacidad de los centros y menores costos operativos.
A medio plazo, es poco probable que las consolas desaparezcan por completo, pero su papel como principal medio de juego se verá erosionado. Los jugadores que busquen experiencias de alta fidelidad podrán optar por servicios de streaming que ofrezcan acceso instantáneo a catálogos extensos sin necesidad de adquirir hardware costoso. Esta transición también abrirá oportunidades para nuevos modelos de negocio basados en suscripciones y microtransacciones.
En conclusión, la inteligencia artificial no solo está transformando la industria tecnológica, sino que también redefine el futuro del entretenimiento interactivo. Las consolas podrían pasar de ser un elemento esencial en la sala de estar a un dispositivo de nicho para entusiastas, mientras el juego en la nube se consolida como la opción dominante para la mayoría de los usuarios.
Fuente: Xataka