El exsecretario del Ejército de EE.UU., Dan Driscoll, lanzó en una columna de *Foreign Affairs* una serie de propuestas para transformar la forma en que Washington y sus aliados diseñan, adquieren y emplean sus capacidades de defensa. Según Driscoll, el modelo heredado de la Guerra Fría está obsoleto en una era dominada por drones, datos masivos y conflictos prolongados, y necesita una reforma “desde la base” que incluya mayor interoperabilidad y una industria militar más integrada.
El autor denunció que muchas fuerzas occidentales dependen de tecnologías costosas y aisladas, con programas informáticos controlados por sus fabricantes, lo que dificulta el intercambio de información entre unidades. Como ejemplo citó ejercicios militares en Alemania donde los soldados tuvieron que transferir datos manualmente entre plataformas, a diferencia de los militares ucranianos, que ya operan con una infraestructura unificada basada en estándares abiertos.
Driscoll aboga por diseñar tecnologías que permitan combinar soluciones de distintos proveedores y facilitar la entrada de nuevas empresas al sector de defensa. Propone también agilizar la adquisición de materiales comerciales y crear competencias de programación para desarrollar métodos que conecten plataformas militares dispares, así como mecanismos de compra y estandarización de drones y sus contramedidas.
El exfuncionario rechaza la dicotomía entre armas de alta tecnología y equipos de bajo costo. En su visión, los ejércitos deben contar con armamento sofisticado para misiones específicas y con material barato que pueda producirse y reemplazarse rápidamente en conflictos de larga duración. Esta dualidad, según él, aumentaría la resiliencia de las fuerzas armadas frente a una posible falla de la disuasión.
En el contexto europeo, la propuesta de Driscoll llega cuando la región intensifica su proceso de militarización. Alemania estima necesitar cerca de 12.000 millones de euros para un nuevo arsenal de misiles de largo alcance, mientras Suecia busca integrar los sistemas de defensa aérea nórdicos y bálticos en una red única. Finlandia, por su parte, aprobó una ley que facilita la importación y despliegue de armas nucleares.
Rusia, por su lado, califica la creciente preparación militar occidental de “histeria” y culpa a Occidente de haber ignorado sus intereses de seguridad, lo que habría desencadenado la crisis ucraniana. Las declaraciones de Putin y Lavrov acusan a los líderes europeos de planear una guerra estratégica contra Moscú, mientras la OTAN avanza hacia sus fronteras.
La visión de Driscoll, aunque controvertida, plantea un debate sobre la necesidad de modernizar la defensa occidental mediante mayor cooperación, estándares abiertos y una industria más flexible, elementos que podrían redefinir la seguridad global en los próximos años.
Fuente: RT Español