El comisario de Energía de la Unión Europea, Dan Jorgensen, lanzó un llamado urgente a Washington antes de la reunión de ministros de Energía en Dublín. En una rueda de prensa, Jorgensen afirmó haber enviado “una señal muy clara” al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, para que no se imponga una prohibición a la exportación de diésel. Según el funcionario europeo, cualquier restricción no beneficia a nadie y contraviene el objetivo de mantener el flujo energético más libre posible en medio de la actual tormenta de precios.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha indicado que está “pensando muy seriamente” en prohibir la exportación de diésel, una medida que, de concretarse, podría agravar la escasez del combustible en Europa. El aumento de los costos energéticos ya ha generado incertidumbre entre los estadounidenses y sigue influyendo en los precios del transporte y la cadena alimentaria. La posible prohibición se produce en un contexto de alta volatilidad en los mercados internacionales, impulsada por la reanudación de la guerra en Irán y el veto ruso a sus propias exportaciones de combustible.
Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, describió a Europa como “una de las regiones más expuestas, si no la más expuesta, en lo que respecta al diésel”. Aproximadamente la mitad del diésel que consume la UE proviene de Estados Unidos, lo que convierte a cualquier restricción americana en un riesgo directo para la seguridad energética del bloque. Actualmente, el sobrecosto del diésel para la región supera los 203 millones de euros diarios, una carga que recae sobre hogares, empresas y la competitividad industrial.
El ministro de Energía irlandés, Darragh O’Brien, que recientemente visitó Washington y se reunió con la Cámara de Comercio, manifestó que la administración Trump parece inclinarse por no aplicar la prohibición, al menos por ahora. Argumentó que una medida de este tipo también perjudicaría a las refinerías estadounidenses, que dependen de los ingresos por exportaciones. Sin embargo, advirtió que la UE debe mantenerse alerta ante cualquier cambio de postura en la Casa Blanca.
Europa ha reducido drásticamente sus importaciones de combustibles rusos desde 2022, casi eliminando el crudo marítimo y reduciendo el gas ruso del 45 % al 12 % de su suministro. No obstante, la escalada de tensiones en Oriente Medio ha disparado los precios del petróleo y del gas, encareciendo la energía y provocando cierres industriales, despidos y una desaceleración económica.
Los analistas señalan que los depósitos de gas de la UE están apenas al 67 % de su capacidad, frente al 80 % del año pasado, y advierten posibles subidas de precios durante el invierno. La prohibición total de importaciones de GNL ruso a partir del 1 de enero de 2027 añade una capa de vulnerabilidad que obliga a los gobiernos europeos a buscar fuentes alternativas y a negociar con Washington para evitar una crisis de suministro.
Fuente: RT Español