Inicio CienciaLa Unión Soviética perforó el pozo más profundo del mundo: 12.262 metros bajo la península de Kola

La Unión Soviética perforó el pozo más profundo del mundo: 12.262 metros bajo la península de Kola

por editor
0 comentarios

En mayo de 1970 la Unión Soviética inició la perforación del pozo SG-3 en la península de Kola, con la ambiciosa meta de alcanzar los 15 kilómetros de profundidad dentro de la corteza terrestre. El proyecto, que no buscaba petróleo ni minerales, pretendía abrir una ventana directa a la geología profunda, obteniendo muestras y datos que hasta entonces sólo se inferían mediante métodos geofísicos superficiales.

El pozo SG-3 formaba parte de un programa de perforación superprofunda destinado a estudiar la corteza continental del Escudo Báltico. La ubicación permitía atravesar la secuencia proterozoica de Pechenga y adentrarse en el basamento arcaico, ofreciendo una oportunidad única para validar teorías sobre la composición y comportamiento de las rocas a gran presión.

A mediados de los años setenta se instaló la Uralmash‑15000, una torre de 74 metros que albergaba un turbodrill capaz de usar el fluido de perforación para girar la broca a gran profundidad. Cuando la sarta alcanzó los 12 kilómetros, su peso superó las 200 toneladas, lo que hacía que operaciones rutinarias como extraerla y volver a introducirla demandaran hasta 18 horas. El proceso dejó de ser una simple perforación y se convirtió en una hazaña logística de enorme escala.

En septiembre de 1984, al llegar a los 12.066 metros, la sarta se rompió, atrapando un turbodrill y cinco kilómetros de tubería. La recuperación resultó imposible, obligando a los ingenieros a abrir una nueva trayectoria desde los 7.000 metros, renunciando a gran parte del avance previo. Años después, SG‑3 alcanzó su máximo registro de 12.262 metros, convirtiéndose en el pozo vertical más profundo jamás realizado.

Los resultados científicos fueron sorprendentes. Muestras extraídas mostraron que la discontinuidad sísmica esperada entre rocas graníticas y basálticas no existía como se había modelado. Además, se hallaron fracturas llenas de fluidos en rocas cristalinas y restos fósiles de plancton a seis kilómetros de profundidad, desafiando la idea de impermeabilidad de esas formaciones.

Sin embargo, el mayor obstáculo resultó ser la temperatura y la presión extremas: a diez kilómetros la temperatura alcanzó los 180 °C y a doce kilómetros superó los 212 °C. Estas condiciones provocaron que las rocas se comportaran de forma dúctil, deformándose y estrechando el pozo, lo que dificultó mantener abierto el camino perforado. Este fenómeno mecánico, más que la dureza de la roca o la falta de recursos, limitó la continuidad del proyecto.

El programa se suspendió en 1992 y, tras años de uso como laboratorio geológico, las instalaciones fueron desmanteladas en 2008. SG‑3 sigue siendo referencia histórica de la capacidad humana para explorar el interior de la Tierra, demostrando que la profundidad extrema implica retos térmicos y mecánicos que van más allá del ingenio tradicional.

Fuente: xataka

También te puede interesar

Focus Mode

Bloqueador de anuncios detectado

Apóyanos desactivando tu bloqueador de anuncios para este sitio.