Los Mossos d’Esquadra hallaron el cuerpo descompuesto de Albert Soler i Medina, un reconocido médico y profesor universitario de 77 años, en una vivienda de Cabrera d’Anoia, Barcelona. El hallazgo se dio después de que vecinos denunciaran la ausencia de actividad en la casa durante la pandemia, señalando consumo de agua casi nulo y un coche estacionado durante meses. La denuncia llevó a la policía a tocar la puerta del inmueble, donde encontraron a la mujer de 59 años y a su hija de 22, ambas alegando que nunca habían salido del domicilio desde el inicio del COVID‑19.
Al entrar, los agentes descubrieron al fallecido envuelto en una manta dentro de una habitación, sin signos evidentes de violencia. Según la versión de la mujer, el médico murió en el sofá hace aproximadamente dos años y, temiendo la reacción de la comunidad, las dos mujeres simplemente trasladaron el cuerpo y lo cubrieron, sin informar a nadie. No se ha encontrado evidencia de delito, pero la investigación continúa para esclarecer los motivos del encubrimiento.
Albert Soler i Medina había destacado en el campo de la medicina homeopática, con un posgrado en la Acadèmia Mèdico Homeopàtica de Barcelona y una larga trayectoria como presidente del centro en los años 80. Además, recibió varios premios por sus aportes científicos. Su repentina desaparición pasó desapercibida mientras la familia se aisló, comprando alimentos y productos por internet; los paquetes quedaban en la entrada y eran recogidos por la noche, lo que explica la gran cantidad de cajas encontradas dentro del hogar.
Los vecinos habían notado que la casa estaba cubierta de maleza, con suciedad acumulada y sin signos de vida. El ruido que escucharon provino del interior, lo que motivó la llamada a la policía. La combinación de aislamiento prolongado y la falta de contacto con el exterior generó una situación extrema, donde el fallecimiento pasó inadvertido durante más de dos años.
Este caso ha reavivado el debate sobre los efectos psicológicos y sociales del confinamiento prolongado impuesto por la pandemia. Expertos en salud mental advierten que el aislamiento extremo puede llevar a conductas de ocultamiento y negación de la realidad, como parece haber ocurrido en esta familia. Las autoridades locales instan a la población a mantener canales de comunicación abiertos, incluso en situaciones de cuarentena.
Mientras tanto, la mujer y su hija fueron trasladadas a un centro hospitalario para evaluación psicológica. La investigación forense continuará determinando la causa exacta de la muerte y si existieron omisiones legales. El caso sigue bajo la lupa de la opinión pública, que demanda respuestas claras sobre cómo una vida tan prominente pudo quedar oculta durante tanto tiempo.
Fuente: RT Español