Un equipo de la Universidad de Bohemia Occidental ha desenterrado un complejo ceremonial de más de 6,500 años cerca de la localidad de Chleby, en la República Checa. El hallazgo, anunciado en junio, revela que comunidades agrícolas neolíticas construían recintos circulares con fines astronómicos mucho antes de que se erigieran la Gran Pirámide de Guiza o Stonehenge. Los arqueólogos describen el sitio como un “roundel” de 230 metros de diámetro, rodeado por una zanja de 2.5 metros de profundidad y dotado de doce entradas distribuidas según un patrón geométrico deliberado.
Los investigadores analizaron la disposición de las entradas y determinaron que forman un sistema de observación solar y lunar. Según Petr Krištuf, director del proyecto, dos alineaciones principales permiten seguir los extremos del ciclo lunar de 18 años y conectar el amanecer del solsticio de verano con el atardecer del mismo evento, una configuración similar a la de Stonehenge pero mil años más antigua. Esta precisión sugiere que los constructores tenían un conocimiento avanzado de los ciclos celestes y los usaban para marcar momentos críticos del calendario agrícola.
En el interior del recinto se hallaron cráneos y cuernos de toro depositados en la zanja cerca de las entradas, indicios de rituales vinculados al culto al toro, una práctica frecuente entre las primeras sociedades agrícolas de Europa. Los restos animales y los artefactos encontrados confirman la función ceremonial del sitio, que habría servido como punto de reunión para observaciones astronómicas y ofrendas religiosas.
El uso del santuario parece haber evolucionado con el tiempo. En la Edad del Bronce, bajo la cultura Únětice, se identificaron 18 cuerpos humanos enterrados en el área, lo que sugiere una transformación del espacio en un cementerio. Más tarde, en la Edad del Hierro, la zanja fue rellenada y el recinto pasó a ser un asentamiento común, perdiendo su carácter sagrado original.
Este descubrimiento amplía el mapa de los “roundels” europeos, estructuras hasta ahora poco documentadas en la región central. Los expertos destacan que el sitio de Chleby es único por su antigüedad y complejidad arquitectónica, lo que obliga a replantear las teorías sobre la difusión de conocimientos astronómicos en la prehistoria europea.
Los investigadores planean continuar el estudio mediante análisis químicos del suelo para identificar rastros de actividades humanas y obtener una visión más detallada de los rituales practicados. El hallazgo abre nuevas preguntas sobre la interacción entre comunidades neolíticas y su entorno, y promete reescribir parte de la historia de la arquitectura ceremonial en Europa.
Fuente: xataka