El Servicio de Cambio Climático de Copernicus informó este lunes que la temperatura media diaria de la superficie del mar alcanzó los 21,1 grados Celsius el 22 de agosto, superando el récord anterior registrado en marzo de 2024. Este nuevo máximo sitúa la temperatura oceánica en un nivel sin precedentes, lo que evidencia la aceleración del calentamiento global y sus efectos sobre los sistemas marinos.
Según Samantha Burgess, líder estratégica de clima en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), el dato es una señal clara de que los océanos están bajo un estrés creciente. “El récord no es aislado; refleja una tendencia a la alza que se ha venido gestando durante décadas y que ahora se manifiesta de forma más aguda”, señaló la experta durante una conferencia de prensa.
El pico registrado supera los valores típicos de los meses de marzo y abril, periodos en los que históricamente se observan los máximos de temperatura oceánica. Los analistas atribuyen este fenómeno a dos factores principales: el calentamiento a largo plazo provocado por la acumulación de gases de efecto invernadero y la intensificación del fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical, que este año muestra señales de alcanzar niveles no vistos en varias décadas.
El pronóstico estacional indica que El Niño podría mantenerse fuerte durante los próximos meses, incrementando aún más la temperatura de la superficie marina y alterando patrones climáticos a nivel global. Esto podría traducirse en fenómenos meteorológicos más extremos, como lluvias intensas, sequías prolongadas y aumento del nivel del mar, afectando a comunidades costeras y sectores como la pesca y el turismo.
Expertos advierten que el récord es una llamada de atención para los gobiernos y la sociedad civil. La necesidad de reducir las emisiones de carbono y adoptar medidas de adaptación se vuelve más urgente, ya que los océanos actúan como amortiguadores del calor terrestre y su degradación acelera el cambio climático.
En México, la zona costera del Golfo y del Pacífico ya muestra signos de estrés, con episodios de blanqueamiento de corales y cambios en la distribución de especies marinas. Las autoridades locales están evaluando planes de mitigación y monitoreo para proteger los ecosistemas vulnerables ante este nuevo escenario.
El récord de 21,1°C no solo marca un hito científico, sino que también subraya la interconexión entre el clima global y la vida cotidiana. La comunidad internacional deberá redoblar sus esfuerzos en la lucha contra el calentamiento para evitar consecuencias más graves en el futuro.
Fuente: RT Español