El sábado 22 de agosto, a las 14:44 horas, el Zocotren, tren turístico que recorre el casco histórico de Toledo, se puso en marcha sin conductor y terminó colgando sobre la pasarela que lleva a los jardines del Alcázar. El convoy, que estaba aparcado en la cuesta de Capuchinos, comenzó a descender solo, tomó velocidad y, antes de que pudieran detenerlo, impactó contra el muro de piedra, dejando una brecha visible y la locomotora suspendida en el aire. La escena, que recordó a un accidente de película, obligó a la intervención de grúas de gran tonelaje para bajar el tren y evitar mayores daños estructurales.
En el trayecto, el tren atropelló a un turista italiano que se apoyaba en la baranda de la calle Unión, sin percibir el peligro. El hombre sufrió una herida abierta en el brazo con sangrado, pero, según informó el Hospital Universitario de Toledo, se encuentra estable y bajo observación. Afortunadamente, no se registraron víctimas mortales, a diferencia de otros incidentes ferroviarios en España, como el accidente que cobró la vida de Antoni Gaudí en 1926.
La empresa responsable del servicio, Trainvision Spain S.L., que opera bajo la marca comercial Zocotren, fundó su presencia en 2014 y gestiona flotas en varias ciudades, incluyendo Toledo, Torrevieja, Burgos y San Sebastián. En agosto de 2025 ganó el contrato municipal con un canon de 860,000 euros anuales, superando a la competencia. Sin embargo, la compañía ha mantenido el silencio ante las preguntas de los medios, evitando ofrecer explicaciones oficiales sobre el fallo.
Según el 112 de Castilla‑La Mancha, la causa más probable es un desperfecto en el sistema de frenado de la cabeza tractora. El Ayuntamiento de Toledo abrió una investigación propia y movilizó a la Policía Nacional, la Policía Local, bomberos y una unidad de intervención rápida. Este no es el primer accidente del Zocotren; hace un año, un tren turístico en Santiago de Compostela atropelló a una mujer mayor que falleció en el acto, bajo circunstancias similares.
La responsabilidad legal recae en un marco mixto: los trenes turísticos urbanos operan bajo autorización municipal, no bajo la Ley del Sector Ferroviario general. Por ello, la carga recae tanto en el Ayuntamiento como en Trainvision, que deberán responder por la seguridad del servicio y los daños ocasionados.
Hasta el momento, no se ha determinado con certeza qué provocó que el tren arrancara solo. Las hipótesis giran entre un fallo eléctrico y un error humano al no activar los frenos. El Ayuntamiento no ha fijado plazo para concluir su informe y el tren permanece suspendido, a la espera de una solución definitiva.
Fuente: xataka