Un equipo de oncólogos de la Universidad de Michigan ha publicado un estudio que muestra cómo la unión de dos medicamentos puede detener el crecimiento del cáncer de próstata en etapas avanzadas. La investigación, divulgada en una revista científica de alto impacto, abre una posible vía terapéutica para tumores que ya no responden a los tratamientos hormonales tradicionales. Este tipo de cáncer afecta a uno de cada ocho hombres en México y el mundo, y su progresión suele estar ligada a la dependencia de hormonas masculinas.
Con el tiempo, muchos tumores prostáticos desarrollan resistencia a la terapia hormonal y cambian su identidad celular mediante un proceso llamado transdiferenciación. Este fenómeno permite que las células cancerosas adopten características de otros tipos de tejido, volviéndose más agresivas y menos susceptibles a los fármacos convencionales. Los investigadores de Michigan enfocaron su estrategia en bloquear esa capacidad de cambio y, simultáneamente, reactivar genes que habían sido silenciados durante la evolución tumoral.
Para lograrlo, combinaron un inhibidor de la vía que regula la transdiferenciación con un agente epigenético ya aprobado para tratar leucemias y linfomas. En pruebas de laboratorio, la combinación redujo significativamente la proliferación de células prostáticas malignas, superando el efecto de cada fármaco por separado. Posteriormente, los científicos implantaron tumores humanos en ratones y observaron una inhibición del crecimiento tumoral comparable a la obtenida in vitro.
“Al usar ambos fármacos, revertimos una porción importante de los cambios genéticos que permiten la agresividad del tumor”, explicó Will Storck, autor principal del estudio. Los resultados sugieren que la estrategia no solo frena la expansión del cáncer, sino que también podría revertir parte de la transdiferenciación, restaurando una expresión génica más similar a la de células normales.
Los investigadores planean iniciar ensayos clínicos en pacientes con cáncer de próstata resistente a la castración en los próximos meses. Además, están evaluando la aplicabilidad de esta combinación en otros tumores que comparten mecanismos de resistencia, como los de pulmón y páncreas. “Prevenir la transdiferenciación podría ser clave para mejorar la supervivencia”, afirmó el profesor Joshi Alumkal, coautor del trabajo.
Si los ensayos humanos confirman la eficacia y seguridad de la terapia, se abriría una nueva frontera en el tratamiento de cánceres que hasta ahora han sido difíciles de manejar. La comunidad médica espera con cautela los próximos pasos, conscientes de que una solución viable podría transformar la vida de miles de pacientes en México y el resto del mundo.
Fuente: RT Español