Un yate de 80 metros de eslora, equipado con una piscina de 50 metros y varios toboganes acuáticos, ha sido detectado en imágenes satelitales frente a la costa de Wonsan, Corea del Norte, desde julio hasta mediados de octubre de 2024. El buque, que permaneció inactivo en un astillero durante varios meses, fue trasladado a la península de Kalma, zona conocida por albergar la villa de vacaciones del líder norcoreano y su familia. Las imágenes revelan que el yate se utilizó para actividades recreativas, mientras otras embarcaciones de gran tamaño también fueron avistadas cerca del complejo.
Expertos y desertores norcoreanos afirman que estos lujosos barcos son exclusivos del círculo interno del régimen. Ri Jong Ho, exfuncionario de la Oficina 39, explicó que en invierno los yates se guardan en el astillero y, al llegar el verano, son llevados a Kalma para que Kim y sus allegados naden y se diviertan. La Oficina 39 se encarga de captar divisas y gestionar recursos que permiten la adquisición de activos de este calibre, cuyo precio oscila entre decenas y más de cien millones de dólares.
El contexto económico de Corea del Norte contrasta dramáticamente con este lujo. Según la ONU, la mayor parte de la población vive bajo graves violaciones de derechos humanos, trabajos forzados y una escasez crónica de alimentos que afecta al 40 % de los norcoreanos. El PIB per cápita ronda los 667 dólares, mientras que el presupuesto militar del país sigue en aumento para sustentar su programa nuclear.
Wonsan, ciudad costera donde Kim Jong un pasó parte de su infancia, ha sido históricamente un refugio para la élite. Durante el mandato de su padre, Kim Jong Il, la zona albergaba villas y actividades recreativas reservadas a la familia gobernante. Testimonios de exmilitares describen a niños y adolescentes practicando esquí acuático en esas aguas, una escena que hoy parece reservada solo para la cúpula del poder.
Los medios estatales norcoreanos rara vez hablan de las vacaciones del líder, presentándolas como inspecciones oficiales. Sin embargo, los desertores confirman que la familia Kim pasa largos periodos en Wonsan, lo que coincide con la presencia del yate de lujo. El complejo turístico Kalma, inaugurado en 2025, también recibe a turistas rusos y, en teoría, a visitantes locales, aunque los paquetes de cuatro noches cuestan alrededor de 100 dólares, una suma inalcanzable para la mayoría.
El seguimiento satelital de la BBC identificó cuatro grandes embarcaciones de entre 50 y 80 metros alrededor de la villa de Kim durante 2024. Además, buques más pequeños suministraban combustible y provisiones, asegurando la operatividad del yate principal. Estas observaciones refuerzan la idea de que el régimen mantiene un estilo de vida opulento mientras la población sufre carencias básicas, generando un contraste que alimenta la crítica internacional.
El caso del yate con piscina y toboganes subraya la brecha entre la élite norcoreana y sus ciudadanos. Mientras la propaganda oficial retrata a Kim Jong un como un “líder del pueblo”, la realidad mostrada por imágenes satelitales evidencia un lujo inalcanzable que destaca la desigualdad extrema dentro del país.
Fuente: Bbc