Inicio PoliticaAsesinato con paraguas envenenado: el caso de Gueorgui Márkov, víctima de la Guerra Fría

Asesinato con paraguas envenenado: el caso de Gueorgui Márkov, víctima de la Guerra Fría

por editor
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En la fría mañana del 7 de septiembre de 1978, Gueorgui Márkov, periodista búlgaro exiliado, esperaba el autobús en el puente de Waterloo, Londres. Un desconocido se disculpó, dejó caer un paraguas y, sin que Márkov lo notara, lo pinchó con un proyectil diminuto. Cuatro días después el disidente falleció en el Hospital St. Thomas, inicialmente diagnosticado con septicemia, pero pronto los forenses descubrieron un asesinato político.

El laboratorio de Scotland Yard encontró en el muslo del escritor un micro‑perdigón de platino‑iridio, de menos de un milímetro, con cuatro micro‑orificios que contenían una dosis mínima de ricina, una toxina letal. Los científicos de Porton Down confirmaron que la causa de muerte fue la ricina, una sustancia nunca antes usada en un homicidio en Reino Unido. El método, extremadamente sofisticado, coincidió con otro intento contra el exiliado búlgaro Vladimir Kostov, quien había sentido un dolor agudo en la espalda en París y, tras una cirugía bajo estrictas precauciones, también resultó con un perdigón idéntico al de Márkov.

Ambos casos llevaron a la policía británica a concluir que un servicio de inteligencia estatal estaba detrás del atentado. Testimonios de ex oficiales de la KGB y del servicio secreto búlgaro, que hablaron por primera vez en la BBC, apuntaron a los más altos niveles de los gobiernos de Bulgaria y la Unión Soviética. Según el coronel desertado Stefan Sverdlov, cada departamento de la Darzhavna Sigurnost estaba supervisado por asesores de la KGB, lo que hace improbable una operación sin conocimiento de Moscú.

Márkov había abandonado Bulgaria en 1969 y se convirtió en un crítico abierto del régimen comunista, trabajando para la BBC y Radio Free Europe. Sus programas revelaban los abusos de la élite búlgara y el estrecho vínculo del país con la URSS. En mayo de 1978, él y su esposa recibieron una advertencia anónima de que sería asesinado. La amenaza se concretó en el ataque del paraguas, ejecutado el mismo día del cumpleaños del presidente búlgaro Todor Zhivkov.

Tras la caída del bloque soviético, documentos desclasificados confirmaron que la KGB había desarrollado un paraguas capaz de disparar micro‑perdigones de ricina. Sin embargo, nunca se llegó a un juicio; Bulgaria cerró el caso en 2013 por falta de sospechosos, mientras que en Reino Unido la investigación sigue abierta. El asesinato de Márkov dejó una huella profunda en la comunidad de disidentes, recordándoles que la distancia no garantiza seguridad.

Este episodio ilustra la brutalidad de la Guerra Fría, donde la lucha ideológica se tradujo en métodos letales y tecnológicos, y subraya la vulnerabilidad de quienes se atrevieron a denunciar a los regímenes totalitarios desde el exilio.

Fuente: Bbc

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