Donald Trump anunció este domingo que Rusia y Ucrania habían acordado un “alto el fuego energético” con efecto inmediato, aunque los ataques aéreos siguen sin cesar. En su cuenta de Truth Social, el expresidente escribió sin detallar el acuerdo: “Con efecto inmediato, hay un alto el fuego energético en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambas partes lo han acordado. ¡No lo rompan!”. La declaración se produce en medio de una escalada de bombardeos que ha dejado muertos y heridos en ambos bandos, lo que genera dudas sobre la viabilidad del pacto anunciado.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reaccionó inicialmente calificando la noticia como “interesante” y luego sostuvo que Ucrania apoyaría la medida si Moscú también la respetara. En su perfil de X, Zelenski escribió que Kyiv está dispuesto a no atacar la infraestructura energética rusa, siempre que Rusia muestre la misma disposición. Sin embargo, la Casa Blanca no ha proporcionado detalles adicionales y la propia Rusia no ha emitido ningún pronunciamiento oficial sobre la supuesta tregua.
El llamado a un alto el fuego energético forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para reducir los ingresos de Moscú provenientes del petróleo y el gas. Trump ha instado a Ucrania a cesar los ataques contra refinerías rusas, mientras que Kiev considera esas instalaciones como objetivos clave para debilitar la capacidad bélica de Putin. El acuerdo también incluye la suspensión temporal de sanciones a importaciones de diésel ruso, medida que ha generado críticas en Europa y entre algunos republicanos que la ven como un “regalo” para Rusia.
A pesar del anuncio, los combates continúan. Autoridades rusas reportaron ataques ucranianos en las regiones de Belgorod y Donetsk, mientras que el alcalde de Moscú informó que se interceptaron más de veinte drones dirigidos a la capital. En Ucrania, Zelenski señaló que un dron ruso impactó una central eléctrica en Kyiv, provocando cortes de energía, y que se registraron nuevos ataques en la zona de Járkiv.
En los últimos días, la violencia ha cobrado un alto precio humano. En la región de Dnipropetrovsk, seis personas resultaron heridas en ataques nocturnos, y en Zaporiyia murieron 23 personas, incluidos cuatro niños. Un misil ruso también mató a 22 personas en Pryluky, al este de Kyiv. Estos hechos subrayan la fragilidad de cualquier acuerdo que no cuente con mecanismos de verificación y cumplimiento.
A nivel internacional, líderes como el presidente francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen expresaron su apoyo a una tregua energética que garantice el suministro de alimentos y energía. Sin embargo, también señalaron que Rusia sigue intensificando sus ataques contra la infraestructura ucraniana, lo que pone en duda la disposición de Moscú a respetar cualquier alto el fuego.
El anuncio de Trump, aunque simbólico, se inserta en una relación tensa entre Washington y Kiev, donde el expresidente ha cuestionado la continuidad del liderazgo ucraniano y ha sugerido la posibilidad de un nuevo presidente. Mientras tanto, la población civil sigue pagando el precio de una guerra que, a cinco años de su inicio, parece alejarse cada vez más de una solución negociada.
Fuente: Bbc