Hace poco más de un año, el fundador y CEO de Shopify, Tobias Lütke, impuso a sus empleados una regla estricta: antes de solicitar recursos adicionales, debían demostrar que la inteligencia artificial no podía realizar la tarea. Esa medida, anunciada en su perfil de X, buscaba impulsar el uso intensivo de la IA generativa en la compañía y posicionarla como pionera en la automatización del trabajo.
Sin embargo, en una reciente entrevista en el podcast The Knowledge Project, Lütke reveló una cara oculta de esa estrategia. El ejecutivo acuñó el término “granada de slop” para describir los documentos, correos o fragmentos de código que la IA produce con apariencia profesional, pero que al revisarlos resultan vacíos o erróneos. Según él, el problema no es la herramienta, sino el envío de esos materiales sin una revisión previa, obligando a los compañeros a dedicar tiempo a corregir o descartar lo recibido.
Una “granada de slop” se genera cuando un empleado utiliza la IA para crear, por ejemplo, una presentación de PowerPoint o un informe y lo entrega directamente a otro sin editarlo. El formato luce impecable, con frases redondas y diseño adecuado, pero el contenido carece de valor real. “En realidad no lo lees, y ahora tus colegas tienen que revisarlo y te dicen: ‘Esto no está bien'”, afirmó Lütke durante la entrevista.
El cambio de discurso del CEO de Shopify llama la atención porque él había sido uno de los primeros en declarar que el uso de IA era “un requisito básico” para sus trabajadores. Ahora reconoce que esa presión provocó una sobreproducción de material de baja calidad, empeorando la productividad en lugar de mejorarla. Lütke propone un uso más racional: que la IA sirva para resumir correos o generar ideas preliminares, pero siempre bajo la supervisión humana antes de compartirlos.
El fenómeno de las “granadas de slop” ya ha sido objeto de estudio. Un informe de BetterUp Labs y el Laboratorio de Redes Sociales de Stanford encuestó a 1,150 empleados de oficina en EE. UU.; el 41% declaró haber recibido una granada en el último mes, y cada uno perdió en promedio una hora y 56 minutos revisando ese contenido. Además, el 52.7% admitió haber enviado alguna granada a sus colegas.
Según los investigadores, el costo oculto de este “impuesto invisible” asciende a 186 dólares mensuales por empleado, lo que en una empresa de 10,000 personas equivale a casi 9 millones de dólares al año. Más preocupante aún es el daño reputacional: el 36% de los receptores de granadas de slop prefieren no volver a trabajar con quien las envía, considerándolos menos fiables y profesionales.
La lección que extrae Shopify es clara: la IA puede ser una aliada, pero solo si se combina con una revisión humana cuidadosa. Sin esa capa de control, la tecnología se convierte en una fuente de ruido que entorpece la colaboración y eleva los costos operativos.
Fuente: Xataka