En una reunión sin precedentes celebrada este lunes en la Ciudad de México, autoridades mexicanas y estadounidenses firmaron un acuerdo provisional para redefinir los puntos de control migratorio en la zona sur de la frontera. El pacto, que incluye la instalación de nuevas estaciones de inspección y la ampliación de programas de retorno voluntario, busca reducir la presión sobre los cruces de Tijuana y Ciudad Juárez, donde los flujos migratorios han aumentado un 27% en los últimos seis meses.
Los funcionarios de ambos países señalaron que la iniciativa responde a la creciente violencia contra migrantes y a la saturación de los centros de detención. “Este acuerdo es una muestra de la voluntad compartida de proteger vidas y gestionar de manera ordenada la migración irregular”, declaró el secretario de Gobernación mexicano, Alejandro García.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. anunció la creación de una zona de seguridad ampliada que permitirá la intervención de la patrulla fronteriza en áreas antes bajo jurisdicción exclusiva mexicana. La medida, aunque polémica, pretende frenar el tráfico de personas y drogas, según el portavoz de la agencia.
Organizaciones de derechos humanos han reaccionado con cautela. La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) pidió garantías para que los migrantes no sean objeto de abusos y exigió la supervisión internacional del nuevo esquema. Mientras tanto, grupos migrantes temen que la mayor presencia militar aumente los riesgos de violencia y detenciones arbitrarias.
El acuerdo también contempla la reactivación del programa de “cuidado y acompañamiento” para menores no acompañados, con fondos destinados a albergues y asistencia legal. Expertos señalan que estas disposiciones podrían mejorar la protección de los niños, siempre y cuando se implementen con transparencia y coordinación entre ambos gobiernos.
En el contexto político, el tratado llega en medio de una campaña electoral en México, donde la gestión migratoria es un tema central. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha reiterado su postura de respeto a la soberanía nacional, mientras que el candidato de la oposición critica la falta de consulta popular. La comunidad internacional observa de cerca los resultados de este experimento bilateral, que podría servir de modelo para otras regiones con desafíos migratorios similares.
Fuente: Diariodelistmo