Inicio SeguridadInvierno letal en Ucrania: Rusia apuesta al clima para revivir sus blindados

Invierno letal en Ucrania: Rusia apuesta al clima para revivir sus blindados

por editor
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Desde que Moscú inició su invasión en febrero de 2022, cada llegada de frío ha significado una nueva amenaza para Ucrania. El objetivo de Rusia no es solo lanzar misiles contra centrales eléctricas; ahora busca convertir el invierno mismo en un aliado estratégico, aprovechando la meteorología para superar la barrera aérea que los drones ucranianos han impuesto sobre el frente.

Los pequeños drones FPV, equipados con cámaras electroópticas, se han convertido en la primera línea de defensa de Kiev. Su bajo costo y su capacidad para sobrevolar decenas de kilómetros permiten localizar tanques, artillería y concentraciones de tropas rusas antes de que alcancen posiciones ucranianas. Esta “capa invisible” ha obligado a Moscú a replantear sus ofensivas, pues los blindados que avanzan sin cobertura aérea se convierten en blancos fáciles.

Sin embargo, el clima invernal podría debilitar ese escudo tecnológico. Según el general Denys Prokopenko, comandante del 1.º Cuerpo Azov, fuertes vientos, nieve, lluvia o niebla reducen drásticamente la efectividad de los FPV, que carecen de visión térmica o nocturna. Informes recientes desde Dobropillia indican que Rusia planea usar episodios de niebla para mover columnas de tanques adaptados con guerra electrónica y jaulas antidrones, intentando abrir una cabeza de puente hacia el cinturón fortificado del Donbás.

Para contrarrestar esta táctica, Ucrania intensifica los ataques preventivos contra los vehículos y zonas de preparación rusas, mientras explora la incorporación de sensores terrestres y robots para complementar la vigilancia aérea. Mantener la zona de muerte operativa es crucial; de lo contrario, Moscú podría saturar los recursos ucranianos y obligar a Kiev a repartir operadores, comunicaciones y municiones en un escenario donde el tiempo de reacción es limitado.

Paralelamente, la guerra energética se vuelve bidireccional. Mientras Rusia intenta explotar el frío para sus operaciones terrestres, Ucrania ha dañado más del 45 % de la capacidad de refino ruso, afectando el suministro global de diésel. Washington presiona a Kiev para que reduzca esos ataques, temiendo un colapso del mercado energético que ya está bajo presión por otros conflictos.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha solicitado a EE. UU. un “paquete de invierno” que incluya sistemas Patriot y otras defensas anti‑aéreas, mientras se abre la discusión de una tregua energética recíproca. La cuestión central sigue siendo la misma que en los inviernos anteriores: ¿hasta qué punto el frío puede convertirse en un multiplicador de daño para ambas partes? Esta temporada, la respuesta dependerá de la capacidad de Ucrania para mantener su red de drones operativa frente a un clima adverso y de la disposición de Rusia a arriesgar sus tanques en condiciones extremas.

Fuente: xataka

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