El mar Caspio, el lago más grande del mundo, se ha convertido en un escenario estratégico de primer orden debido a su ubicación geográfica. Sus orillas pertenecen a cinco países distintos y sus aguas conectan algunos de los intereses estratégicos más importantes de Eurasia.
La guerra de Ucrania y la creciente confrontación entre Irán y Occidente han confluido en este lago, transformando una antigua ruta comercial en un escenario de conflicto. Ucrania intenta cortar las rutas que alimentan el esfuerzo bélico ruso, mientras que Irán considera el Caspio una vía esencial para mantener abierto su comercio y reforzar su alianza con Moscú.
La importancia del Caspio va más allá del comercio, ya que se ha consolidado como uno de los principales corredores de cooperación militar entre Irán y Rusia. Por sus aguas llegaron los primeros drones Shahed enviados por Irán a Rusia, además de otros cargamentos que, según Estados Unidos y Ucrania, incluían componentes militares e incluso misiles balísticos.
Ucrania ha llevado la guerra hasta el Caspio, atacando varios buques relacionados con el transporte de material militar entre Irán y Rusia. Irán ha respondido aumentando la tensión y acusando a Ucrania de protagonizar una “aventura peligrosa”.
En definitiva, el Caspio ha dejado de ser un espacio periférico para convertirse en uno de los grandes tableros de la geopolítica mundial. La guerra de Ucrania y la pugna entre Irán y Occidente han acabado encontrándose cara a cara en este inmenso corredor interior.
Fuente: xataka