El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, oficialista del partido Morena, anunció el sábado que se retira nuevamente del cargo después de haber regresado inesperadamente el viernes. La decisión llega tras la acusación de la justicia estadounidense, que en abril solicitó su captura y la de nueve funcionarios estatales por presuntos nexos con el cártel de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Es la primera vez que un mandatario mexicano en funciones enfrenta una denuncia formal de EE.UU. por vínculos con el narcotráfico, lo que ha encendido el debate sobre la soberanía y la seguridad nacional.
Rocha Moya había solicitado una licencia temporal el 1 de mayo, cuando la Fiscalía General de la República iniciaba una investigación contra él y otros funcionarios. Su regreso al cargo el viernes se presentó como una “determinación de carácter personal”, según explicó la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, la reacción de la jefa de Estado fue rápida: en su cuenta de X afirmó que ningún interés personal puede sobreponerse al bienestar del pueblo y que el poder sin principios se vuelve arrogancia.
El documento presentado ante el Congreso de Sinaloa indica que el gobernador solicita una licencia indefinida, pero la cámara aún no ha emitido pronunciamiento oficial. Mientras tanto, el líder oficialista de la bancada, Ricardo Monreal, instó a Rocha Moya a reconsiderar su decisión para permitir que la investigación continúe sin interferencias. El partido Morena, al que pertenecen tanto Sheinbaum como Rocha, se deslindó públicamente de su regreso, señalando que la situación exige claridad y respeto a los procesos legales.
Analistas políticos señalan que la renuncia podría reflejar tensiones internas dentro del movimiento de izquierda. El politólogo José Antonio Crespo sugiere que el gobernador quizá contaba con el respaldo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo que colocaría a Sheinbaum bajo presión entre los intereses de su predecesor y las exigencias de Washington. Por su parte, la presidenta ha pedido a EE.UU. pruebas contundentes que sustenten las acusaciones, rechazando cualquier intervención externa.
El caso también revive la polémica entre México y Estados Unidos sobre la supuesta presencia de funcionarios mexicanos vinculados al narcotráfico. El expresidente Donald Trump ha reiterado que existen gobernantes corruptos en México y ha amenazado con apoyo militar, mientras Sheinbaum insiste en que México no aceptará injerencias sin evidencia clara. La cancelación de la visa del hijo de López Obrador por parte de EE.UU. añade un componente diplomático a la controversia.
Con la renuncia de Rocha Moya, el escenario político en Sinaloa se mantiene incierto. La Fiscalía General continuará su investigación y el Congreso deberá decidir si se nombra un sustituto interino o se convoca a nuevas elecciones. Mientras tanto, la ciudadanía observa con atención cómo se desarrollan los vínculos entre la política estatal, la justicia estadounidense y la agenda de seguridad nacional.
Fuente: Dw