Tradicionalmente se considera a Homero un poeta ciego que vivió alrededor del año 900 a.C. en la Antigua Grecia y fue el autor de dos de los poemas épicos fundamentales de la Antigüedad: ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’. Sin embargo, cada vez más, los investigadores contemporáneos creen que Homero, como autor de estas dos obras fundamentales, no fue un individuo histórico.
Su nombre sería la personificación de un colectivo de poetas y editores, de generaciones que recopilaron tradiciones orales y las plasmaron por escrito. ‘No hay pruebas de que haya existido un autor llamado Homero, al menos no como creador de dos grandes clásicos de la literatura universal’, afirma el historiador André Leonardo Chevitarese.
Hay un consenso bien establecido en el siglo XXI de que es más correcto hablar de Homeros y no de un solo Homero, según el historiador Daniel Brasil Justi. ‘Podemos suponer que estos Homeros, en plural, eran los editores que revisaron y copiaron estas obras en sus versiones escritas mientras la tradición oral seguía existiendo’, comenta Justi.
El filósofo Gabriele Cornelli recuerda que esta cuestión estuvo presente en la primera conferencia impartida por el alemán Friedrich Nietzsche en la Universidad de Basilea. ‘Aportó una visión muy equilibrada del problema. Dijo que Homero fue el poeta que escribió ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’, pero que esto no era una afirmación histórica, sino más bien un juicio estético’, comenta Cornelli.
La tradición griega antigua incluía poetas cantores -los aedos- que actuaban en público, viajando de pueblo en pueblo. Lo más probable es que estas historias se transmitieran de esta manera, a través de la tradición oral. Con el tiempo, grupos de escribas comenzaron a recopilarlos, en un esfuerzo colectivo que debió durar generaciones, con revisiones, ediciones y adiciones.
El nombre Homero podría ser una referencia al compilador más famoso de aquella época, aunque también se ha sugerido que podría significar ‘el rehén’ o ‘el ciego’. Sin embargo, la falta de registros hace que la existencia de Homero como figura histórica nunca pueda ser probada. ‘La respuesta más rigurosa que la buena ciencia puede ofrecer es: no hay pruebas directas de que Homero existiera, pero tampoco hay pruebas irrefutables que nos permitan concluir que nunca existió’, afirma el profesor Xavier.
Fuente: Bbc