La localidad vasca de Ezkio‑Itsaso, con apenas 604 habitantes, cuenta con una moderna estación de alta velocidad que jamás ha recibido un tren. La obra, iniciada hace más de dos décadas, se completó en 2022, pero la conexión ferroviaria que la alimentaría sigue sin definirse. Los residentes ahora observan cómo la infraestructura, valorada en cuatro millones de euros, se ha convertido en un monumento al despilfarro y la indecisión gubernamental.
La “Y vasca” es el proyecto que pretende unir San Sebastián, Vitoria y Bilbao mediante una red de AVE que, además, conecte con Francia y con Madrid a través de Burgos. En teoría, la línea permitiría un enlace rápido entre el corredor atlántico y el mediterráneo, facilitando tanto el transporte de pasajeros como de mercancías. Sin embargo, la falta de consenso sobre la ruta que debe conectar Pamplona con la Y ha paralizado el avance.
Una de las dos opciones contempla pasar por Ezkio‑Itsaso, lo que implicaría la construcción de un túnel de 21 kilómetros en la sierra de Aralar y una inversión estimada en 1.705 mil millones de euros. Los defensores afirman que esta variante reduciría el tiempo de viaje en 25 minutos, pero el terreno accidentado y los posibles sobrecostos generan dudas. Por otro lado, la alternativa vitoriana, más económica (585 mil millones de euros), alargaría el trayecto entre 44 y 69 minutos, pero evitaría la compleja obra subterránea.
El debate no es meramente financiero. Organizaciones ecologistas y partidos locales denuncian el impacto ambiental que supondría excavar la sierra, mientras que los ciudadanos de Ezkio‑Itsaso temen quedar con una estructura inútil. La estación, situada junto a la carretera AP‑636, ya se ha convertido en refugio de grafiteros y maleza, símbolo palpable de un proyecto estancado.
Mientras tanto, el Ministerio de Transportes parece inclinarse por la vía vitoriana, priorizando la viabilidad económica y la menor alteración del paisaje. Si se confirma esta decisión, la estación de Ezkio‑Itsaso quedará sin uso, sumándose a la lista de infraestructuras fantasma que pesan sobre el presupuesto español.
En última instancia, el caso de la estación de AVE de Ezkio‑Itsaso ilustra los retos de la planificación ferroviaria en España: la necesidad de equilibrar costos, tiempo de viaje, impacto ambiental y la expectativa de los ciudadanos. La pregunta que queda sin respuesta es si la inversión de casi dos mil millones de euros podrá justificarse alguna vez, o si el pueblo seguirá siendo testigo de un monumento al fracaso del proyecto.
Fuente: xataka