La historia de Nahara Vidales comenzó con una dolorosa experiencia de exclusión que vivió su hijo en la escuela primaria. Al ver a su pequeño ser rechazado por compañeros y docentes por su forma de ser diferente, la madre decidió buscar una salida que no solo le devolviera la dignidad al niño, sino que también sirviera a otras familias en la misma situación. Fue entonces cuando surgió la idea de combinar su pasión por la repostería con un enfoque terapéutico, dando origen a “Puente de Colores”.
Puente de Colores es un proyecto que ofrece talleres de repostería dirigidos a infancias neurodivergentes, es decir, niños con trastorno del espectro autista, TDAH, dislexia y otras condiciones que alteran su procesamiento sensorial y cognitivo. La iniciativa busca crear un espacio seguro donde la creatividad culinaria sirva como herramienta para mejorar la motricidad fina, la concentración y la interacción social, todo mientras se disfruta del dulce sabor del éxito personal.
Los talleres, que se imparten en la Casa de la Cultura de Xalapa y en varios centros comunitarios de Veracruz, cuentan con la guía de profesionales en psicología infantil y chefs especializados. Cada sesión incluye actividades como medir ingredientes, mezclar masas y decorar pasteles, actividades que, según los expertos, estimulan áreas cerebrales vinculadas al aprendizaje y la regulación emocional. Además, se fomenta el trabajo en equipo mediante la preparación conjunta de postres, lo que favorece la comunicación entre los participantes.
Desde su lanzamiento en marzo de 2023, Puente de Colores ha atendido a más de 120 niños y sus familias, recibiendo testimonios de mejora en la autoestima y la capacidad de expresión de los pequeños. “Mi hijo ahora habla con más confianza y se siente útil al ver el resultado de sus esfuerzos en la cocina”, comenta una madre participante. Los resultados preliminares, recopilados por la Universidad Veracruzana, indican un aumento del 30% en la participación escolar de los niños que asisten regularmente a los talleres.
El proyecto también ha llamado la atención de autoridades locales y organizaciones no gubernamentales, que han ofrecido apoyo financiero y logístico para expandir la iniciativa a municipios cercanos. Nahara Vidales espera, en los próximos años, crear una red de centros de repostería terapéutica en todo el estado, consolidando a la gastronomía como un puente entre la inclusión y el desarrollo integral.
En un contexto donde la atención a la neurodiversidad sigue siendo limitada, iniciativas como Puente de Colores demuestran que la creatividad y el emprendimiento pueden convertirse en motores de cambio social, ofreciendo alternativas concretas para romper barreras y construir comunidades más empáticas.
Fuente: Diario de Xalapa