La misión Proba 3 de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha logrado crear 4.000 eclipses solares artificiales al año, gracias a la precisión con la que trabajan sus dos satélites, Occulter y Coronagraph. Esto ha permitido a los científicos estudiar la corona solar de manera más detallada que nunca antes.
La corona solar es una estructura enigmática que normalmente se mantiene invisible a nuestros ojos debido a la intensidad de la luz del Sol. Sin embargo, durante un eclipse solar, la Luna oculta el Sol y la corona se vuelve visible. La misión Proba 3 ha logrado replicar este efecto utilizando un disco circular en el satélite Occulter para tapar el Sol y dejar la corona accesible a Coronagraph.
La precisión con la que trabajan los satélites es de milímetros, lo que permite a los científicos estudiar la corona solar con una precisión sin precedentes. La misión ha tenido una gran participación española, con empresas como SENER, Airbus y GMV involucradas en el proyecto.
A pesar de que la misión ha tenido algunos contratiempos, como cuando el satélite Coronagraph se quedó mudo, los científicos han logrado solucionar el problema y la misión sigue adelante. La precisión y la tecnología utilizadas en Proba 3 tienen el potencial de ser utilizadas en otras aplicaciones, como la limpieza de basura espacial y la provisión de combustible a satélites en órbita.
Los eclipses solares naturales siguen siendo importantes para los científicos, ya que ofrecen una oportunidad única para estudiar la corona solar. Sin embargo, la misión Proba 3 ha demostrado que es posible crear eclipses artificiales que puedan ser utilizados para estudiar la corona solar de manera más detallada y frecuente.
Fuente: xataka