Dos misiles cayeron este viernes dentro del perímetro del Aeropuerto Internacional de Adén, la capital provisional del gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí, según informó el Departamento de Seguridad de la ciudad. El incidente, que constituye el segundo de este tipo en menos de una semana, no provocó víctimas mortales según los primeros informes, aunque sí generó preocupación entre las autoridades locales y la comunidad internacional. Las autoridades no han revelado el origen exacto de los proyectiles, pero el grupo rebelde hutí emitió un comunicado atribuyéndose la acción y señalando sus objetivos estratégicos.
En el comunicado, los hutíes afirmaron que el ataque tuvo como meta el “cuartel general del mando de las fuerzas sauditas en el campamento Badr” y un depósito de armas ubicado en la provincia de Adén. Este reclamo se enmarca dentro de la larga campaña del movimiento rebelde contra el gobierno reconocido internacionalmente y sus aliados saudíes, que ha intensificado sus operaciones en los últimos meses. La declaración también subrayó la capacidad del grupo para alcanzar objetivos militares de alto valor, reforzando su mensaje de resistencia.
El gobierno yemení, apoyado por Arabia Saudí, ha condenado el ataque y ha pedido una investigación exhaustiva para determinar la responsabilidad y evitar una escalada del conflicto. En un comunicado, el gobierno advirtió que cualquier agresión contra infraestructura civil será tratada como un acto de guerra, lo que podría traducirse en una respuesta militar más contundente. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue observando con cautela, pues el conflicto en Yemen ya ha generado una de las peores crisis humanitarias del mundo.
Expertos en seguridad regional señalan que los lanzamientos de misiles dentro de áreas civiles como aeropuertos son una táctica destinada a desestabilizar al adversario y a ejercer presión política. Además, advierten que estos incidentes aumentan el riesgo de colapsar la ya frágil infraestructura de transporte y logística, esencial para la entrega de ayuda humanitaria. La falta de víctimas mortales en esta ocasión no disminuye la gravedad del hecho, ya que cualquier interrupción en el aeropuerto afecta directamente a la población civil.
Las autoridades de Adén han reforzado la seguridad alrededor del aeropuerto y han iniciado inspecciones para detectar posibles restos de explosivos. Asimismo, se ha solicitado apoyo técnico a aliados internacionales para mejorar los sistemas de detección y defensa contra misiles. La población local, aunque aliviada por la ausencia de heridos, mantiene una creciente inquietud ante la posibilidad de nuevos ataques.
El conflicto en Yemen, que lleva más de una década, sigue cobrándose vidas y desplazando a millones. Cada incidente como el de Adén recuerda la fragilidad de la paz y la necesidad de una solución política que incluya a todas las partes. Mientras tanto, la comunidad internacional continúa presionando para que se reanuden las negociaciones y se garantice el acceso seguro a la ayuda humanitaria.
Fuente: Dw