Los ataques de la milicia hutí, respaldada por Irán, se intensifican contra Arabia Saudí, poniendo en jaque los pilares de la estabilidad del reino. El martes 13 de octubre los hutíes alcanzaron la sede de Aramco en Dhahran, mientras que el miércoles prometieron seguir golpeando aeropuertos e instalaciones petroleras. Un misil de crucero fue interceptado sobre la zona sagrada de Medina el jueves, generando dudas sobre la capacidad de Riad para proteger los lugares más venerados del Islam.
El bombardeo del aeropuerto internacional Rey Khalid en Riad el fin de semana pasado dejó más de una docena de muertos y más de 300 heridos, provocando la suspensión de vuelos por parte de varias aerolíneas. Las autoridades anunciaron que el aeropuerto permanecerá cerrado al menos hasta el 17 de octubre, lo que afecta gravemente el turismo y la percepción de seguridad entre inversores extranjeros. La Cumbre de Inversión Futuro, que suele reunir a líderes empresariales, se trasladará a formato virtual para evitar la presencia física de delegados.
Expertos advierten que la escalada militar amenaza la imagen de Arabia Saudí como país seguro y estable, un requisito esencial para la diversificación económica promovida por la Visión 2030. Timothy E. Kaldas, del Instituto Tahrir, subraya que la incertidumbre en materia de viajes y la vulnerabilidad de infraestructuras críticas socavan los esfuerzos de Riad por atraer turismo religioso y de negocios. La dependencia del petróleo sigue siendo alta, y los ataques a instalaciones de Aramco pueden afectar los ingresos que financian proyectos de inteligencia artificial, aviación y energías renovables.
Desde febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, Teherán ha intensificado el apoyo a los hutíes, que a su vez lanzan misiles contra territorio saudí. Arabia Saudí, por su parte, mantiene una campaña aérea contra posiciones yemeníes controladas por la milicia, lo que alimenta una espiral de represalias. La falta de una respuesta militar directa de Estados Unidos, que se limita a intercambio de inteligencia, refuerza la percepción de un conflicto limitado pero prolongado.
El reino busca contrarrestar la amenaza mediante alianzas regionales. En agosto firmó un Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca con Turquía y Pakistán, mientras que Francia, Reino Unido y Egipto ofrecen apoyo simbólico y de inteligencia. Sin embargo, la ausencia de tropas estadounidenses en el terreno deja a Riad en una posición vulnerable frente a un enemigo que ya ha demostrado capacidad de alcanzar objetivos estratégicos.
Analistas como Pauline Raabe consideran que Arabia Saudí enfrenta una carrera contra el tiempo para proteger a su población, salvaguardar su economía y preservar su prestigio como custodio de los lugares sagrados. La combinación de presión militar, riesgos económicos y desafíos diplomáticos podría redefinir el papel de Riad en la geopolítica del Golfo, obligando al reino a buscar soluciones que equilibren seguridad y desarrollo sin depender exclusivamente de la fuerza externa.
Fuente: Dw