Inicio CienciaDescubren la fórmula acústica del canto de aves que reduce estrés y mejora salud

Descubren la fórmula acústica del canto de aves que reduce estrés y mejora salud

por editor
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Un equipo de investigadores de la Universidad de Utrecht ha revelado, por primera vez, los parámetros sonoros que hacen que el canto de los pájaros sea percibido como placentero y, sobre todo, beneficioso para la salud humana. El estudio, publicado en la revista Frontiers in Bird Science, expuso a 84 participantes a 123 grabaciones de cantos de aves comunes, registrando sus valoraciones subjetivas y comparándolas con mediciones objetivas como amplitud, frecuencia, complejidad y ancho de banda. Los resultados mostraron un patrón claro: los trinos más apreciados comparten tres características acústicas básicas que el cerebro interpreta como relajantes.

Primero, los cantos preferidos poseen una frecuencia media entre 2 y 8 kilohertz, evitando los rangos extremos donde el oído humano es más sensible y tiende a percibir el sonido como estridente. Segundo, presentan una modulación suave y una variación rítmica moderada, lo que genera una sensación de fluidez sin sobresaltos repentinos. Tercero, el ancho de banda es relativamente estrecho, lo que concentra la energía sonora en una zona limitada y facilita la discriminación del timbre.

Al aplicar esta “receta acústica” a distintas especies, el mirlo común (Turdus merula) emergió como el ave con el canto más agradable, mientras que el búho campestre y la lechuza de campanario obtuvieron las peores puntuaciones. Curiosamente, el nivel de conocimientos ornitológicos de los participantes no influyó en sus preferencias, lo que sugiere que la respuesta es innata y transversal a la población.

Para evaluar el impacto fisiológico, los investigadores organizaron un experimento en un jardín botánico donde los sujetos caminaron en dos condiciones: atención activa al canto de las aves y escucha pasiva del entorno. Los que enfocaron su atención mostraron una disminución significativa de cortisol, la hormona del estrés, así como una caída de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, en comparación con el grupo que solo caminó sin prestar atención al sonido.

Estos hallazgos abren la puerta a aplicaciones prácticas en terapias de reducción de estrés, diseño de espacios urbanos y arquitectura biofílica. Incorporar sonidos de aves con la fórmula identificada podría potenciar los efectos calmantes de parques, hospitales y oficinas, ofreciendo una herramienta natural y de bajo costo para mejorar el bienestar.

Sin embargo, los autores advierten que la calidad del hábitat y la preservación de la biodiversidad siguen siendo esenciales. La pérdida de especies con cantos potencialmente beneficiosos limitaría nuestras opciones sonoras y, por ende, los posibles efectos positivos en la salud humana.

Fuente: xataka

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