Costa Rica confirmó este viernes que sus relaciones diplomáticas con Cuba están rotas desde marzo de 2026, cuando el gobierno costarricense cerró sus embajadas y retiró al personal diplomático. La información provino de una fuente del Ministerio de Exteriores, que precisó que la decisión se tomó bajo el mandato del entonces presidente Rodrigo Chaves y su canciller Arnoldo André. En aquel momento, la medida se justificó por el deterioro de los derechos humanos en la isla y se solicitó a La Habana el cierre de la embajada cubana en San José.
Sin embargo, la ruptura total no había sido anunciada públicamente. Se trataba solo de un cierre operativo, mientras ambas partes mantenían una relación diplomática mínima. La actualización llegó ahora, cuando el actual canciller Manuel Tovar, en visita a Estados Unidos, confirmó en una entrevista con el Miami Herald que la decisión va más allá del retiro de personal. Tovar negó cualquier presión estadounidense y subrayó que Costa Rica actúa por principios de derechos humanos.
La respuesta cubana caló como “sorprendente”. Desde La Habana señalaron que nunca se les notificó formalmente la ruptura total y que la nota diplomática de marzo solo indicaba el cierre de la embajada sin argumentos claros. El comunicado cubano insistió en que la relación bilateral sigue vigente, pese al vacío de personal en la misión costarricense desde el 5 de febrero.
El contexto político de la decisión se remonta a la polémica campaña del presidente Chaves, quien denunció la “legitimidad del régimen comunista” cubano por la represión y el maltrato a la población. La medida buscó enviar una señal firme de preocupación y una invitación a que Cuba realice cambios significativos para restablecer condiciones que permitan relaciones plenas.
Expertos en relaciones internacionales consideran que la ruptura podría afectar la cooperación regional en temas de migración, seguridad y comercio. Además, la postura costarricense podría influir en la posición de otros países centroamericanos, que observan con atención la evolución de los derechos humanos en la isla.
Por ahora, la comunidad internacional sigue a la situación con cautela. Mientras Costa Rica mantiene su postura, Cuba podría responder con medidas diplomáticas o económicas que repercutan en la zona. La ruptura oficial marca un punto de inflexión en la política exterior costarricense y abre un nuevo capítulo en la relación entre ambos países.
Fuente: Dw