Inicio CienciaOvejas salvajes en Campbell Island: 40 años de evolución y su extinción

Ovejas salvajes en Campbell Island: 40 años de evolución y su extinción

por editor
0 comentarios

En 1931 los últimos ganaderos abandonaron la remota Campbell Island, situada a 600 km al sur de Nueva Zelanda, dejando atrás unas 4 000 ovejas y unas pocas reses. La isla, de clima subantártico, vientos fuertes y suelos de turba, se había convertido en un negocio inviable tras la Gran Depresión y la caída de los precios de carne y lana. Sin humanos que las esquilaran, alimentaran o seleccionaran, los animales iniciaron una vida totalmente independiente.

Durante las siguientes cuatro décadas los ovinos sobrevivieron sin intervención humana. La población, que había llegado a superar los 8 000 ejemplares durante la fase de explotación, sufrió una fuerte criba natural y para 1961 quedó reducida a cerca de 1 000 individuos. En los años sesenta, sin embargo, el número volvió a crecer hasta aproximarse a los 3 000, gracias a su capacidad de reproducirse a partir del primer año de vida y de desprenderse parte del vellón de forma autónoma.

El aislamiento provocó una selección natural involuntaria. Los estudios mostraron que las ovejas desarrollaron resistencia a la podredumbre de pezuñas, podían parir de pie y sus corderos caminaban minutos después de nacer. Estas adaptaciones las hicieron más resistentes que sus congéneres domésticos, aunque no todos los rasgos pueden atribuirse exclusivamente al entorno de la isla.

El éxito biológico, sin embargo, resultó desastroso para el ecosistema de Campbell Island. Al no existir herbívoros terrestres nativos, el pastoreo constante de los ovinos degradó la flora autóctona, sumándose al daño causado por ratas, cerdos y cabras introducidas anteriormente. Cuando la isla fue declarada reserva en 1954, quedó claro que la conservación del hábitat implicaba eliminar a los animales que lo estaban destruyendo.

A finales de los setenta, el gobierno neozelandés erigió una valla que dividía la isla y comenzó la caza sistemática de las ovejas del norte. La eliminación continuó hasta los años ochenta, cuando la población salvaje desapareció por completo, permitiendo la recuperación de la vegetación nativa.

Antes de erradicarlas, en los veranos de 1975‑1976 se rescataron diez ejemplares y se trasladaron al continente. Sus descendientes se mantienen como una línea genética pura, considerada valiosa por las características únicas adquiridas durante casi medio siglo de vida silvestre. Así, lo que comenzó como un abandono económico se transformó en un experimento evolutivo inesperado, cuya última lección es la necesidad de equilibrar la conservación de especies con la protección de ecosistemas vulnerables.

Fuente: Xataka

También te puede interesar

Focus Mode

Bloqueador de anuncios detectado

Apóyanos desactivando tu bloqueador de anuncios para este sitio.