En la madrugada del 25 de septiembre de 2026, un hombre encapuchado irrumpió en la vivienda del corresponsal del SNT y C9N, César Candia, en la zona rural de Yasy Kañy, Paraguay. Según las imágenes captadas por cámaras de seguridad, el agresor se acercó al automóvil del periodista, lo rodeó y, sin pronunciar palabra, encendió fuego al motor y a la carrocería. El vehículo quedó envuelto en llamas en cuestión de minutos, mientras el atacante huía del lugar bajo la sombra de la noche. Testigos cercanos aseguraron que el agresor portaba una máscara y ropa oscura, dificultando su identificación.
Las autoridades locales fueron alertadas por los vecinos que escucharon el crujido de los vidrios y el sonido del motor incendiado. La Policía Nacional de Paraguay llegó al sitio poco después, pero el incendio ya había consumido gran parte del automóvil, dejando sólo restos carbonizados. El periodista, que se encontraba fuera de la vivienda en ese momento, resultó ileso, aunque manifestó su preocupación por la seguridad de los comunicadores en la región. Candia declaró que no había recibido amenazas previas y que desconocía el motivo del ataque.
El caso ha generado una ola de reacciones en redes sociales y medios de comunicación. El presidente del país, a través de su cuenta oficial, condenó enérgicamente el atentado y pidió a las fuerzas de seguridad esclarecer los hechos con celeridad. Organizaciones defensoras de la libertad de prensa, como la Comisión de Seguridad de los Medios, exigieron una investigación exhaustiva y la protección de los periodistas que cubren la zona, considerada históricamente conflictiva por la presencia de grupos armados.
Expertos en seguridad periodística señalan que este tipo de agresiones no son aisladas en América Latina, donde el trabajo informativo frecuentemente se vuelve objetivo de violencia. El ataque a Candia se produce en medio de un clima político tenso, con protestas sociales y disputas territoriales que aumentan la vulnerabilidad de los reporteros. La falta de claridad sobre el autor del hecho alimenta temores sobre una posible campaña de intimidación contra la prensa independiente.
Mientras tanto, la comunidad de Yasy Kañy se ha movilizado para ofrecer apoyo al periodista y a su familia. Se han organizado recolectas de fondos para reparar el vehículo y cubrir gastos médicos, aunque el daño moral y el sentido de inseguridad persisten. Las autoridades locales prometen reforzar la vigilancia en la zona y colaborar con organismos internacionales para garantizar la protección de los comunicadores.
El incidente vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de fortalecer los marcos legales que salvaguarden la libertad de expresión y la seguridad de quienes la ejercen. La presión internacional y la cobertura mediática podrían impulsar reformas que mejoren la respuesta ante actos de violencia contra la prensa, evitando que casos como el de César Candia se repitan.
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https://x.com/AnibalEspinola1/status/2103404164953022860
Fuente: RT Español