En marzo de 2020, debido a la pandemia, muchos trabajadores se vieron obligados a trabajar desde casa. Seis años después, el teletrabajo se ha convertido en una realidad en algunos países de la Unión Europea, pero no en España. Según un informe de Eurofound, el porcentaje de empleados que trabajaba desde casa alguna vez casi se triplicó en la UE entre 2015 y 2024. Sin embargo, en España, el crecimiento del teletrabajo ha sido más lento. Los datos del INE confirman que solo el 7,8% de los ocupados trabajó desde casa más de la mitad de sus días en 2024. La falta de apoyo de las empresas y la caída de las ofertas de empleo con opción remota han sido algunos de los motivos de este estancamiento. El teletrabajo ha sido más común en sectores como los servicios financieros, la educación y la consultoría, mientras que en sectores como la agricultura y el comercio, es menos frecuente. El tipo de puesto también es determinante en la brecha del teletrabajo, ya que los directivos y profesionales han sido los que más han aumentado su teletrabajo desde 2015. El teletrabajo ha traído algunas ventajas, como el ahorro energético y la gestión de tráfico, pero también tiene su letra pequeña, como la disponibilidad constante y la interferencia entre trabajo y familia. En España, las mujeres teletrabajan menos que los hombres y sufren más interferencia entre trabajo y familia. La ley del derecho a la desconexión ha sido aprobada en varios países, incluyendo España, pero su aplicación es aún limitada.
Fuente: xataka