El gobierno de Chile declaró estado de catástrofe en la región de Coquimbo y la provincia de Huasco debido a las fuertes lluvias que provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra. Según las autoridades, al menos 10 personas han muerto y más de 2.400 han sido damnificadas. Además, más de 100.000 personas se encuentran aisladas y varias desaparecidas. El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) informó que el fenómeno meteorológico extremo ha dejado miles de afectados. El presidente José Antonio Kast decidió activar el estado constitucional de catástrofe para desplegar efectivos militares y movilizar recursos de asistencia. Las lluvias han causado daños en más de 2.600 viviendas y han dejado sin servicio eléctrico a cerca de 150.000 personas. Las autoridades han cancelado las clases en varias ciudades y han recomendado a la población tomar medidas de precaución. La situación es crítica y las autoridades trabajan para atender a los afectados y restablecer los servicios básicos. El gobierno ha pedido a la población mantener la calma y seguir las instrucciones de las autoridades. La situación es monitoreada de cerca por las autoridades y se espera que se tomen medidas para prevenir futuras catástrofes. Las inundaciones han causado daños significativos en la infraestructura y la economía de la región. Las autoridades han iniciado los trabajos de limpieza y reparación de los daños causados por las inundaciones. La comunidad internacional ha ofrecido su apoyo a Chile para ayudar a los afectados por la catástrofe.
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