El gobierno de Estados Unidos advirtió a Daniel Ortega que no se quedará ‘de brazos cruzados’ ante el anuncio de que no habrá más elecciones en Nicaragua. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó las declaraciones de Ortega como una muestra de ‘cobardía y temor a la voluntad del pueblo nicaragüense’. Ortega había dicho que ‘no volverá a haber elecciones’ en el país y que la Asamblea Nacional aprobará leyes para ‘ponerles un muro’ a los opositores. La comunidad internacional ha reaccionado con críticas a la decisión de Ortega, con la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental pidiendo colaboración internacional para garantizar elecciones libres en Nicaragua. La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos condenó las declaraciones de Ortega, considerándolas ‘incompatibles con los principios de democracia representativa’. La oposición en Nicaragua considera que el mensaje de Ortega es la confirmación del fin de la democracia en el país. Los observadores electorales internacionales han advertido durante años sobre comicios fraudulentos en Nicaragua, y las elecciones de 2021 estuvieron marcadas por la ausencia de candidatos con posibilidad de ganar. Ortega ha dirigido los destinos de Nicaragua durante casi tres décadas, y en los últimos años con Rosario Murillo como copresidenta oficial. La situación en Nicaragua ha generado un gran rechazo en la comunidad internacional, y se considera que la decisión de Ortega es un paso hacia la consolidación de una dictadura en el país.
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