En la madrugada del 11 al 12 de octubre de 2023, ciberdelincuentes tomaron el control de los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados en Francia. Las unidades de frío alcanzaron temperaturas de hasta 50 °C, arruinando alimentos y, en varios casos, provocando incendios. La magnitud del daño llevó a la fiscalía de París a abrir una investigación y al primer ministro francés a solicitar la intervención de la agencia nacional de ciberseguridad (ANSSI).
Tres semanas después, el 2 de noviembre, la ola se extendió a tiendas de Suecia, Bélgica, Luxemburgo y Estonia, con reportes similares en Irlanda, Países Bajos y Finlandia. Cadenas como Intermarché, Netto, Carrefour y Coop reportaron fallos en decenas de establecimientos; en total, al menos 350 supermercados fueron afectados, con pérdidas estimadas en decenas de millones de euros en Francia solo en un día.
Los atacantes forzaron a los sistemas de refrigeración a entrar en un ciclo continuo de descongelación, elevando la temperatura interna y retrasando las alarmas. En Bélgica, los evaporadores fueron reprogramados al modo de descongelación, mientras que en Francia los sistemas AK‑SC y AK‑SM de la empresa danesa Danfoss fueron vulnerados por firmware desactualizado. Claroty había advertido en agosto sobre fallos críticos en esos controladores que podían ser explotados sin necesidad de iniciar sesión.
A pesar de que hasta el momento no se ha confirmado el uso de inteligencia artificial en los ataques, expertos advierten que la IA podría facilitar la identificación y explotación de vulnerabilidades en infraestructuras críticas. El Centro de Ciberseguridad de Bélgica desconoce la identidad de los responsables y teme que nunca se conozca al culpable, mientras que el Reino Unido anticipa ataques con ransomware impulsados por IA en sistemas de calefacción y refrigeración para 2028.
El problema radica en la exposición de los sistemas de gestión de refrigeración a Internet. Empresas de mantenimiento acceden remotamente a paneles de control, pero la falta de segmentación y contraseñas predeterminadas permite a actores malintencionados tomar el control. Un estudio de Forescout detectó casi 13 000 servicios de refrigeración expuestos en 99 países, incluyendo hospitales, centros agrícolas y almacenes farmacéuticos, lo que amplía el riesgo para la infraestructura crítica.
Las autoridades francesas y europeas recomiendan limitar el acceso remoto a direcciones IP de confianza y actualizar el firmware de manera constante. Mientras tanto, los supermercados deberán replantear la estrategia de conectar sus frigoríficos, equilibrando la comodidad del monitoreo remoto con la necesidad de proteger sistemas que, de fallar, pueden desencadenar pérdidas económicas y riesgos para la seguridad pública.
Fuente: xataka