El tradicional Concurso de Catrinas de Coatzacoalcos volvió a iluminar las calles de la ciudad, reuniendo a artesanos, diseñadores y amantes de la cultura mexicana. El evento, que se celebra cada año en el mes de noviembre, tiene como objetivo preservar la figura icónica de la calavera elegante, al tiempo que fomenta la innovación artística. Los participantes presentan sus obras en plazas públicas y galerías, donde el público puede admirar desde diseños clásicos hasta propuestas contemporáneas que incorporan materiales reciclados y tecnología digital.
Este año, la convocatoria recibió más de 150 inscripciones, cifra récord que refleja el creciente interés por la celebración del Día de Muertos. El jurado, integrado por historiadores, artistas plásticos y representantes del gobierno municipal, evaluó cada pieza bajo criterios de originalidad, calidad artesanal y respeto a la simbología tradicional. La ganadora, la artista local Ana López, sorprendió con una catrina hecha de papel maché y luces LED que cambiaban de color al ritmo de la música tradicional.
La organización del concurso estuvo a cargo de la Secretaría de Cultura de Coatzacoalcos, en colaboración con asociaciones de artesanos y universidades de la región. Además de la exposición de los trabajos, el programa incluyó talleres gratuitos de maquillaje de catrinas, charlas sobre la historia del Día de Muertos y una feria gastronómica con platillos típicos como el pan de muerto y el atole de avena. Estas actividades buscan involucrar a la comunidad y reforzar el sentido de pertenencia cultural.
Las autoridades municipales destacaron el impacto económico del evento, que atrae a visitantes de otros estados y del extranjero. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el turismo cultural en Veracruz creció un 12 % en los últimos cinco años, y actividades como el Concurso de Catrinas contribuyen significativamente a esa tendencia. Se estima que este año se generaron alrededor de 3 millones de pesos en ingresos para comercios locales.
Sin embargo, los organizadores también enfrentan desafíos. La escasez de recursos y la necesidad de mayor difusión son obstáculos que limitan la participación de comunidades rurales. Por ello, se anunció la creación de un programa de apoyo financiero y logístico para artesanos de zonas alejadas, con el fin de garantizar una representación más inclusiva en futuras ediciones.
El concurso concluyó con la entrega de premios y una gran fiesta en la Plaza de la Constitución, donde se bailó al son de marimbas y se encendieron altares dedicados a los difuntos. La comunidad salió con la sensación de haber revivido una tradición que, más que una celebración estética, es un acto de memoria y unión familiar.
Con la mirada puesta en la próxima edición, los organizadores prometen ampliar la cobertura mediática y fortalecer la alianza con instituciones educativas, para que la catrina siga siendo un símbolo vivo de la identidad veracruzana y mexicana.
Fuente: Diariodelistmo