Los estadounidenses acudirán a las urnas este martes 3 de noviembre para decidir el futuro de la segunda mitad del mandato de Donald Trump. En esa jornada se renovarán 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, además de miles de cargos locales y estatales. El control del Congreso, actualmente en manos de los republicanos, será decisivo para la agenda del presidente en los próximos dos años.
El bajo índice de aprobación de Trump, que ronda el 37% según encuestas de Silver Bulletin, es un factor que favorece a los demócratas. El mandatario empezó su segundo mandato con poco más del 50% de aprobación, pero tras la ofensiva contra Irán a finales de febrero cayó bajo la barrera del 40%. Historias similares se observaron en la mitad del mandato de Joe Biden, cuyo 40% de aceptación también coincidió con la pérdida de la Cámara en 2022.
En la Cámara de Representantes, la tendencia histórica de las elecciones de medio término muestra un promedio de 27 escaños que cambian de partido, una señal de protesta contra la Casa Blanca. De los 18 distritos catalogados como competitivos por el Cook Political Report, 14 están bajo control republicano y solo cuatro son demócratas. Sin embargo, los demócratas podrían alcanzar la mayoría si capturan 36 asientos que ya se inclinan a su favor, sin necesidad de ganar todos los distritos reñidos.
El Senado presenta un panorama más estrecho. Los republicanos ostentan 53 de los 100 escaños, mientras que los demócratas cuentan con 45 más el apoyo de dos independientes. De los 35 escaños en juego, solo siete son altamente competitivos; seis están en manos republicanas y uno en manos demócratas. Para lograr la mayoría, los demócratas necesitarían ganar cuatro de esos escaños y varios de los considerados favorables.
Los temas que dominan la campaña son la inflación y el costo de vida, la atención médica y la inmigración. La guerra con Irán provocó que el precio de la gasolina se duplicara, generando una desaprobación del 63% hacia la gestión de Trump. Los demócratas, por su parte, enfatizan la necesidad de reducir los costos del seguro médico y revertir políticas restrictivas de inmigración.
A pesar del descontento, la ventaja financiera de los republicanos es significativa: el Comité Nacional Republicano y sus aliados disponen de US$320 millones, frente a los US$230 millones de los demócratas. Además, el brazo de recaudación MAGA Inc. aporta más de US$160 millones adicionales, lo que se traduce en una inversión publicitaria superior a los US$1,000 millones a nivel nacional. Esta capacidad de gasto masivo será clave para movilizar a la base republicana y limitar las pérdidas en el Congreso.
El resultado de estas elecciones determinará no solo la composición del Congreso, sino también el rumbo de la política estadounidense hasta las elecciones presidenciales de 2028. Mientras los demócratas buscan recuperar ambas cámaras, Trump apuesta por una campaña de alto gasto para preservar su influencia y la de su partido.
Fuente: Bbc