Un equipo de la Universidad de Sheffield ha conseguido reproducir, por primera vez, el vidrio dicroico que los romanos fabricaban hace casi dos milenios. Este material, conocido por cambiar de tonalidad según la dirección de la luz, sólo se conservaba en una pieza completa: la copa de Licurgo, datada en el siglo IV d.C. Tras siglos de misterio sobre su origen y composición, los investigadores lograron descifrar la receta y replicarla en laboratorio, abriendo una nueva página en la historia de la química de materiales.
Durante el siglo XX, varios especialistas estudiaron la copa y sospecharon que su efecto se debía a la presencia de nanopartículas de oro y plata incrustadas en el vidrio. Sin embargo, los experimentos de la época no lograron reproducir el fenómeno. Los científicos de Sheffield partieron de una muestra de vidrio romano clásico y añadieron nanopartículas de oro y plata bajo diferentes condiciones de oxígeno y tiempo de horneado, hasta obtener un cristal que se vuelve verde bajo luz frontal y rojizo cuando se ilumina por detrás.
La historia de la copa de Licurgo es tan intrigante como su composición. Tras su creación en Alejandría o Roma, la pieza desapareció de los registros hasta 1845, cuando un escritor francés la describió en manos de un tal M. Dubois. En 1857 pasó al barón Lionel de Rothschild, quien la prestó al Victoria and Albert Museum en 1867. Finalmente, su bisnieto la vendió al Museo Británico en 1958 por 20.000 libras, donde permanece bajo una montura metálica del siglo XIX.
Los expertos creen que la conservación excepcional del vidrio se debió a que nunca quedó enterrado; probablemente estuvo resguardado en una iglesia y escapó a la confiscación durante la Revolución Francesa. Esa protección permitió que la pieza llegara a los museos en buen estado, facilitando su estudio y la posterior recreación del material original.
Para celebrar el hallazgo, Sheffield ha colaborado con el vidriero Elliot Walker, quien diseñó una escultura inspirada en el Atlas Farnesio pero cargando una réplica de la copa de Licurgo. La obra, que simboliza el peso del conocimiento sobre la historia, se exhibirá del 6 al 15 de noviembre de 2026 en la Millennium Gallery, como parte del Festival of the Mind, y luego se instalará permanentemente en el Turner Museum of Glass.
Este logro no solo revive una técnica perdida, sino que también abre posibilidades en la fabricación de materiales ópticos modernos, como filtros de luz y revestimientos decorativos que cambian de color. La recreación del vidrio dicroico demuestra cómo la arqueología y la ciencia pueden unirse para rescatar saberes ancestrales y adaptarlos a la tecnología contemporánea.
Fuente: Xataka