La política migratoria de Donald Trump volvió a ocupar el centro del debate nacional al iniciar su segundo mandato en 2025. Desde su campaña de 2016, el expresidente ha usado la inmigración como bandera, acusando a México de enviar drogas y delincuencia. Ahora, los datos publicados por la BBC y diversas agencias gubernamentales muestran cómo esas promesas se tradujeron en acciones concretas que cambiaron el panorama migratorio del país. Los gráficos analizados revelan cinco áreas clave donde la administración de Trump ha dejado una huella profunda, desde la reducción de cruces fronterizos hasta la restricción de visas de alto valor.
En la frontera sur, los encuentros con migrantes se desplomaron tras la llegada de Trump. Mientras la administración de Joe Biden registró más de 4.5 millones de encuentros entre 2023 y 2024, el nuevo gobierno redujo drásticamente esas cifras al congelar solicitudes de asilo, expulsar a los que ingresaban sin documentos y desplegar tropas en la zona. En una visita a El Paso en noviembre de 2025, la BBC constató calles sin los campamentos que antes albergaban a miles de solicitantes de asilo, lo que el secretario de Seguridad Nacional calificó como la “frontera más segura de la historia”.
El muro fronterizo, otro de los lemas de Trump, también recibió un impulso financiero. Con la llamada “Big Beautiful Bill” se asignaron 46,500 millones de dólares, lo que permitió añadir 402 km de barreras nuevas y poner en construcción otros 2,322 km. Sin embargo, expertos como Aaron Reichlin‑Melnick advierten que el número de cruces no ha variado significativamente; atribuyen la caída a la presión política y no al muro en sí. Aun así, el presidente sigue proclamando que México pagó por la obra, reforzando su narrativa de victoria.
Dentro del país, las detenciones y deportaciones alcanzaron niveles récord. En julio de 2026, ICE registró casi 50,000 arrestos, aunque solo el 27 % involucró a personas con antecedentes penales. Las expulsiones diarias se situaron en 1,255, superando ampliamente los promedios de la administración anterior. Estas medidas provocaron controversia, pues incluso algunos votantes republicanos consideran que la política migratoria se volvió excesivamente agresiva.
El programa de refugiados también sufrió una drástica reducción. Tras suspender la admisión, Trump limitó el cupo a 7,500 personas en 2026, incrementándolo a 17,500 solo por una supuesta “emergencia”. En contraste, bajo Biden se recibieron entre 60,000 y 100,000 refugiados anuales. Además, la eliminación del Estatus de Protección Temporal dejó sin amparo a cientos de miles, entre ellos 350,000 haitianos.
Finalmente, las visas de trabajo y de inversión fueron objeto de endurecimiento. La tasa de $100,000 para la H‑1B, propuesta en 2025, fue bloqueada judicialmente pero ya había desalentado a empleadores. Paralelamente, la “Tarjeta Dorada” de Trump, que exige un millón de dólares de inversión, apenas ha atraído a un solicitante desde su lanzamiento. Estas restricciones reflejan la intención de priorizar empleos y seguridad nacional, aunque su efectividad sigue bajo debate.
En conjunto, los gráficos muestran que la era Trump ha redefinido la inmigración estadounidense mediante una combinación de medidas fronterizas, legislativas y de aplicación de la ley. El impacto de estas políticas seguirá siendo un tema central en las elecciones de medio término, donde los votantes decidirán si continúan con la línea dura o buscan un enfoque más equilibrado.
Fuente: Bbc