Una serie de disparos se desató esta mañana en la zona suroeste de París, en los municipios de Trappes y La Verrière, dejando una víctima fatal y cuatro personas más heridas, entre ellas una niña de 12 años. El atacante, que abrió fuego desde un automóvil, fue detenido pocos kilómetros después en la localidad vecina de Coignères, según informaron las autoridades locales.
Los hechos se registraron alrededor de las 10:30 horas (8:30 GMT). Testigos describieron que el agresor disparó varias ráfagas contra transeúntes que se encontraban en la calle, sin aparente distinción. En La Verrière, el alcalde Nicolas Dainville confirmó que tres personas resultaron heridas, incluida la menor que recibió ocho impactos de bala y cuyo estado se estabilizó tras recibir atención médica de urgencia.
En Trappes, el alcalde Ali Rabeh describió la escena como una “carnicería” que, por suerte, no cobró más vidas. Según sus declaraciones, el tirador disparaba al azar con la intención de causar el mayor número de víctimas posible. Rabeh señaló que, aunque no quiso atribuir el móvil del ataque, al menos dos de los heridos tenían un “perfil particular”: una persona de origen africano falleció y otra de origen magrebí se encuentra en estado crítico.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, utilizó su cuenta de X para calificar los hechos como “muy graves” y anunció que la Fiscalía Nacional Antiterrorista (PNAT) está evaluando la posibilidad de calificar el ataque como acto terrorista. La investigación se centrará ahora en determinar si el autor seleccionó a sus víctimas por motivos raciales, ya que el alcalde de La Verrière insinuó que el agresor parecía haber apuntado a personas de color.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado antecedentes penales del detenido, originario de Saint‑Cyr, una localidad del mismo departamento. Los servicios de inteligencia y la policía continúan recopilando pruebas para esclarecer el móvil del ataque y la posible vinculación con grupos extremistas.
Este episodio vuelve a poner en el foco la seguridad en los suburbios parisinos, donde la violencia armada ha ido en aumento en los últimos años. La respuesta de los gobiernos locales y nacionales será crucial para prevenir futuros incidentes y garantizar la protección de la población, especialmente de los grupos más vulnerables.
Fuente: Dw