Inicio CienciaCurruca gavilana avista en Mieres: rareza ornitológica atrae a cientos de observadores

Curruca gavilana avista en Mieres: rareza ornitológica atrae a cientos de observadores

por editor
0 comentarios

El pasado 12 de octubre un observador amateur capturó en el parque Aníbal Vázquez, en La Mayacina (Mieres), la presencia de una curruca gavilana, ave que sólo se ha registrado 14 veces en todo el territorio español. Clemente Álvarez Usategui, responsable de la Coordinadora Ornitológica de Asturias, lleva visitando ese parque diariamente desde finales de julio, pues funciona como corredor para aves migratorias. Esa mañana, entre los arbustos, avistó al diminuto paseriforme y documentó su hallazgo con varias fotografías, lo que desencadenó una auténtica peregrinación de entusiastas de la ornitología.

La curruca gavilana (Sylvia nisoria) mide apenas 15,5 cm y pesa entre 26 y 30 g, lo que la hace más pequeña que una paloma pero grande para su género. El macho adulto presenta un dorso gris plomizo y pecho barrado, con un ojo amarillo que recuerda al gavilán, de ahí su nombre. Se alimenta de insectos y frutos pequeños y, según la UICN, está catalogada como de “preocupación menor”, por lo que su rareza en Asturias no se debe a una amenaza de conservación, sino a una desviación de su ruta migratoria habitual.

Esta especie cría desde el Báltico y el este de Alemania hasta Mongolia, pasando por Polonia, Rumanía y Ucrania, y pasa el invierno en la península arábiga y el este de África. Normalmente rodea el Mediterráneo por el este, lo que sitúa a Asturias muy al oeste de su trayectoria típica. Los científicos explican que errores genéticos en el programa migratorio, vientos fuertes, nubes densas o alteraciones del campo magnético pueden desorientar a los ejemplares, provocando avistamientos inesperados como el de Mieres.

El avistamiento de Mieres se suma a los cinco registros oficiales de la especie en España, todos ellos concentrados entre finales de septiembre y finales de octubre. Los antecedentes incluyen avistamientos en las Baleares (1983 y 1989), en la costa de A Coruña (2015) y en Ferrol (2021). Cada nuevo caso refuerza el patrón estacional y geográfico que los observadores de eBird y SEO/BirdLife utilizan para validar la rareza.

La noticia no tardó en propagarse en redes sociales y foros de “twitchers”, como se conoce a los cazadores de rarezas. Personas de diversas comunidades autónomas viajaron en tren, coche y avión solo para observar el ejemplar, equipados con teleobjetivos y prismáticos. La afluencia generó que la policía local acudiera al parque, aunque solo encontraron a un grupo de aficionados entusiasmados.

Este episodio también pone de relieve el trabajo de años de la administración asturiana, que impulsó la plantación de especies autóctonas como cornejos y servales, creando un hábitat favorable para aves insectívoras. La presencia de la curruca gavilana demuestra que esas medidas de restauración pueden atraer incluso a especies fuera de su zona de distribución habitual, enriqueciendo la biodiversidad local.

Fuente: xataka

También te puede interesar

Focus Mode

Bloqueador de anuncios detectado

Apóyanos desactivando tu bloqueador de anuncios para este sitio.