En los últimos cinco años la cantidad de motocicletas que transitan por Xalapa se ha duplicado, alcanzando la cifra de 40,000 unidades, según datos de la Secretaría de Movilidad. Este crecimiento explosivo ha generado una presión sin precedentes en la infraestructura vial de la capital veracruzana, donde las calles estrechas y la falta de ciclovías dificultan la convivencia entre automóviles, bicicletas y motos. Las autoridades municipales admiten que la regulación actual resulta insuficiente para controlar la afluencia de estos vehículos de dos ruedas, cuyo auge se vincula a la necesidad de economizar en combustible y a la facilidad de desplazamiento en el tráfico urbano.
El incremento de motos ha tenido un costo humano evidente: entre septiembre y octubre del presente año se registraron cinco accidentes mortales que involucraron a motociclistas, y la cifra diaria de siniestros se sitúa entre diez y quince casos. La mayoría de los choques ocurre en intersecciones críticas como la Avenida Universidad y el cruce de la calle de los Portales, donde la falta de señalización adecuada y el exceso de velocidad son factores determinantes. Además, muchos de los conductores no utilizan casco ni cumplen con la normativa de luces y reflectores, lo que agrava la gravedad de las lesiones.
Expertos en seguridad vial señalan que la cultura de la velocidad y la escasa educación vial son causas estructurales del problema. Según la Universidad Veracruzana, la falta de campañas de concientización y la ausencia de inspecciones técnicas periódicas para motocicletas contribuyen a que los conductores circulen con vehículos en mal estado. Asimismo, la proliferación de talleres informales que venden motos sin los debidos requisitos de registro dificulta la trazabilidad de los infractores.
Frente a esta situación, el gobierno estatal ha anunciado un plan de acción que incluye la instalación de más semáforos inteligentes, la ampliación de la red de ciclovías y la implementación de operativos de control de velocidad en las zonas más conflictivas. También se contempla la creación de un programa de subsidios para la adquisición de cascos homologados y la obligatoriedad de cursos de manejo defensivo para nuevos conductores de motocicleta.
Mientras tanto, la sociedad civil no ha permanecido al margen. Organizaciones como “MotoSegura Xalapa” han organizado jornadas de sensibilización y distribuido cascos gratuitos a motoristas de bajos recursos. Estas iniciativas buscan reducir la brecha entre la normativa y la práctica cotidiana, promoviendo una cultura de prevención que pueda salvar vidas.
El desafío para Xalapa es equilibrar la creciente demanda de movilidad económica con la necesidad de garantizar la seguridad de todos los usuarios de la vía. Si bien la duplicación de motocicletas refleja cambios en los patrones de desplazamiento, la respuesta integral de autoridades, académicos y ciudadanía será clave para evitar que los números de accidentes sigan escalando.
Fuente: Diario de Xalapa