Los relojes inteligentes como el Apple Watch o los Garmin se han convertido en una extensión de la salud personal, ofreciendo datos que antes requerían equipos especializados. Además de contar pasos, medir frecuencia cardiaca o registrar electrocardiogramas, ahora calculan la VO2 max, la capacidad aeróbica que indica cuántos mililitros de oxígeno consume el cuerpo por kilogramo de peso cada minuto durante el ejercicio máximo. Este número, tradicionalmente reservado a atletas de élite, se está popularizando como un indicador de la salud cardiorrespiratoria y, por ende, de la esperanza de vida.
La VO2 max representa la potencia del sistema cardiovascular para suministrar oxígeno a los músculos. Un valor alto equivale a “más caballos de fuerza” en el motor del cuerpo, permitiendo rendir mejor en actividades intensas y recuperarse más rápido. Estudios de la American Heart Association (AHA) lo consideran un “signo vital clínico”, y una investigación con 20,9 millones de observaciones mostró que personas con buena forma física tienen un 53 % menos de riesgo de mortalidad que quienes presentan valores bajos.
La relevancia de este indicador se traduce en cifras concretas: cada unidad metabólica (MET) de capacidad aeróbica reduce la mortalidad general entre un 11 % y un 17 %. Incluso mejorar la velocidad para correr 1 km sin agotarse puede disminuir el riesgo de muerte en un 13 %. Por ello, conocer la VO2 max ayuda a detectar a tiempo posibles problemas y a diseñar planes de entrenamiento orientados a prolongar la vida saludable.
Los relojes estiman la VO2 max mediante sensores y algoritmos que analizan datos de reposo y de ejercicio. Una revisión de la Universidad de Granada reveló que los dispositivos que usan solo información en reposo sobreestiman el valor real con un margen de error de ±15 ml/kg/min, mientras que los que incorporan datos durante la actividad física reducen ese error a ±10 ml/kg/min. Aunque no sustituyen una prueba de laboratorio, brindan una referencia útil para el usuario promedio.
Mejorar la VO2 max es posible con entrenamientos adecuados. Los programas de resistencia continua aumentan este indicador en promedio 4,9 ml/kg/min, pero los entrenamientos por intervalos de alta intensidad (HIIT) son aún más eficaces, con mejoras de 5,5 ml/kg/min. Incluso personas sedentarias pueden ganar alrededor de 6 ml/kg/min al iniciar rutinas de intensidad variable, según una revisión de Cochrane.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, complementada con ejercicios de fuerza. Incorporar estos hábitos no solo eleva la VO2 max, sino que también fortalece el sistema musculoesquelético, contribuyendo a una vejez con mayor calidad de vida. Así, el pequeño dispositivo en la muñeca se convierte en un aliado estratégico para monitorear y mejorar la salud a largo plazo.
Fuente: xataka