Un terremoto de magnitud 7.7 estremeció Panamá el viernes a las 12:56 hora local, con epicentro en La Pitaloza, corregimiento de Herrera, a 12.6 km de profundidad. El movimiento telúrico, registrado por el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS), se sintió en todo el territorio, incluida la capital y la ciudad costera de Río Grande, provocando la mayor sacudida del país en décadas.
El presidente José Raúl Mulino, tras visitar las zonas afectadas, calificó el fenómeno como “un desastre grande” y pidió calma mientras se moviliza la ayuda estatal. En un video difundido por el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), el mandatario instó a no generar alarmas ni desorden y ordenó a todos los ministerios coordinar recursos para los damnificados.
Los daños reportados son mayormente materiales: viviendas, carreteras y edificios gubernamentales presentan grietas y colapsos parciales. En la provincia de Herrera, residentes como Ricardo Brown, de 74 años, describieron casas rajadas y temor a nuevos derrumbes. Las autoridades confirmaron solo lesiones leves y ninguna pérdida de vidas, aunque la magnitud del sismo y su profundidad superficial aumentaron el riesgo de daños graves en la superficie.
El Instituto de Geociencias de Panamá registró más de 80 réplicas, entre ellas una de 6.6 que ocurrió a las 15:25 en Río Grande. Las réplicas mantuvieron la sensación de temblor durante horas, lo que provocó evacuaciones masivas en Ciudad de Panamá y la suspensión temporal del tráfico aéreo en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, que se reanudó pocas horas después. Asimismo, las líneas de metro fueron detenidas y las clases vespertinas suspendidas por el Ministerio de Educación.
A nivel regional, el sismo se percibió también en San José, Costa Rica, y activó brevemente el Sistema de Alerta de Tsunamis de EE. UU., que luego fue retirado sin registrar olas peligrosas. El Canal de Panamá siguió operando con normalidad, aunque se reportaron pequeñas afectaciones en edificios de oficinas del sector Pacífico y en tanques de la Planta de Agua de Monte Esperanza, en Colón.
Este evento ocurre tres días antes del simulacro nacional de evacuación ante sismos que Panamá tenía programado y tras una serie de temblores destructivos en Colombia y Venezuela. Las autoridades reiteran que la prioridad es la atención inmediata a los afectados y la prevención de pánico, mientras se evalúan los daños estructurales y se refuerzan los protocolos de respuesta ante futuros eventos sísmicos.
Fuente: Bbc