Una muerte inesperada en Irkutsk ha encendido las alarmas internacionales sobre la posible reaparición de la peste neumónica en Rusia. Daria Shipilova, de 28 años, trabajaba en el Instituto Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente y falleció entre la noche del 1 y el 2 de octubre. La agencia sanitaria rusa, Rospotrebnadzor, informó que la causa fue una “neumonía de etiología no establecida”, descartando oficialmente cualquier vínculo con la peste. Sin embargo, documentos internos del centro perinatal de la región incluyen una lista de verificación que menciona explícitamente la “peste” como infección sospechosa, lo que ha generado dudas sobre la veracidad de la versión oficial.
Esta contradicción ha llamado la atención de organismos externos. El 6 de octubre, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. publicaron una nota indicando que siguen de cerca el caso, aunque por el momento no consideran que represente una amenaza para su territorio. La Casa Blanca, según Reuters, ofreció asistencia a Rusia, pero fue rechazada con la explicación de que el país podía manejar la situación por sí mismo. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó a las autoridades rusas información detallada para verificar el caso, los resultados de pruebas y el rastreo de contactos.
La peste neumónica es una enfermedad rara pero altamente contagiosa, que exige la aplicación de protocolos internacionales de evaluación epidemiológica. El hecho de que una trabajadora del instituto encargado de estudiar la enfermedad haya muerto bajo circunstancias sospechosas es una anomalía grave. Fuentes independientes, como el medio People of Baikal, reportaron que alrededor de 200 personas permanecieron confinadas en el edificio del instituto durante tres días, sometiéndose a frotis nasales dos veces al día. Otra fuente citada por Radio Svoboda menciona más de 60 personas en aislamiento.
Según datos preliminares de las autoridades rusas, se identificaron 197 contactos y 189 fueron puestos bajo observación, sin incluir a los numerosos centros de salud de la región que ya están bajo vigilancia estricta. La falta de publicación de cultivos, pruebas de PCR o resultados serológicos de Shipilova alimenta la sospecha de encubrimiento y debilita la confianza en el sistema de vigilancia epidemiológica del país.
Expertos en salud pública señalan que, aunque la peste neumónica tiene potencial epidémico, el mundo ya cuenta con protocolos y tratamientos efectivos. No obstante, la incertidumbre genera preocupación porque pone en tela de juicio la capacidad de los gobiernos para gestionar brotes de enfermedades emergentes y la transparencia de sus informes.
Mientras tanto, la comunidad internacional mantiene la vigilancia y espera que Rusia proporcione datos concluyentes. La situación ilustra cómo un caso aislado puede escalar en un tema de seguridad sanitaria global, recordando la importancia de la cooperación y la comunicación clara entre naciones ante amenazas biológicas.
Fuente: xataka