La Guardia Costera de Estados Unidos confirmó el viernes 2 de octubre que, a principios de septiembre, abordó el buque mercante Grace en aguas del Caribe. Según el comunicado oficial, la embarcación se dirigía a la isla caribeña transportando combustible, pese a que Washington mantiene un bloqueo petrolero de facto contra Cuba desde enero de este año.
El abordaje se realizó por un equipo táctico especializado, que identificó al Grace como parte de la llamada “flota fantasma”, una red de navíos que emplea rutas y maniobras encubiertas para eludir sanciones internacionales. La autoridad estadounidense no reveló detalles operativos, pero señaló que el buque fue escoltado hasta el puerto de Progreso, en el estado de Tabasco, México, donde se inspeccionó su carga.
Durante la inspección, la Armada mexicana verificó la presencia de grandes cantidades de combustible en los tanques de lastre del Grace, además de varios contenedores sospechosos de contener combustible ilícito. La Guardia Costera describió la situación como una violación directa del embargo impuesto por EE.UU., que busca limitar el acceso de Cuba a recursos energéticos.
Este no es el primer caso reportado por Washington. El verano boreal pasado, otro buque, el Jaira Provider, fue detenido bajo acusaciones similares de transportar combustible prohibido a la isla. Ambas intercepciones forman parte de una campaña más amplia de la administración Trump, quien retomó el poder en enero y ha endurecido la política hacia La Habana.
El presidente estadounidense ha calificado a Cuba de “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional, a pesar de la proximidad geográfica de apenas 150 kilómetros de la costa de Florida. Trump ha reiterado su intención de presionar por un cambio de régimen en la isla, utilizando el bloqueo energético como herramienta de presión.
El bloqueo petrolero, que afecta a una población de 9.4 millones de cubanos, ha profundizado la crisis económica y energética del país, provocando escasez de combustible, cortes de energía y un deterioro general de la calidad de vida. La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de tensiones entre Washington y La Habana, mientras los países vecinos, incluido México, se ven involucrados en la logística de los buques interceptados.
En este contexto, la interceptación del Grace refuerza la postura firme de EE.UU. y plantea interrogantes sobre la efectividad de los bloqueos y sus repercusiones en la región caribeña. Las autoridades mexicanas continúan cooperando con sus homólogos estadounidenses, aunque mantienen una postura de respeto a la soberanía y al derecho internacional.
Fuente: Dw