Dos jóvenes de 18 años irrumpieron en la escuela secundaria 13 del ejido La Unión, en Torreón, Coahuila, entre las 8:30 y 9:00 de la mañana, portando machetes, cócteles Molotov y armas de fuego. Los agresores, conocidos en el barrio como “Los cuates”, ingresaron encapuchados y comenzaron una violencia que se desarrolló en dos puntos del plantel: primero en un baño y luego en un salón de clases. En el segundo enfrentamiento, la subdirectora del centro educativo fue alcanzada mortalmente, mientras que al menos tres personas –entre ellas un estudiante– resultaron heridas, una de ellas en estado grave.\n\nEl prefecto de la escuela, Alberto Rodríguez, informó que los atacantes lanzaron los cócteles Molotov contra puertas y paredes, provocando un incendio que dificultó la evacuación.
Testigos describieron gritos y el sonido de los machetes al chocar contra el mobiliario, mientras el personal de seguridad intentaba contener la situación. La rápida intervención de vecinos del sector, que lograron detener a los dos jóvenes antes de que escaparan, fue clave para evitar un mayor número de víctimas.\n\nLa Fiscalía de Coahuila, encabezada por el fiscal Federico Fernández, confirmó la muerte de la subdirectora y la detención de los dos sospechosos, quienes son hermanos y exalumnos de la misma institución. Según el fiscal, el móvil del ataque parece estar ligado a “sentimientos contra el plantel”, aunque aún se investigan posibles motivaciones personales o de grupo.
Una de las personas heridas se encuentra en estado crítico y está siendo atendida en un hospital de la región.\n\nAutoridades locales declararon zona de emergencia y activaron protocolos de seguridad en todas las escuelas de la zona para prevenir incidentes similares. El secretario de Seguridad Pública de Coahuila, Carlos Hernández, anunció la apertura de una investigación integral que incluirá revisión de antecedentes de los agresores, análisis de videos de vigilancia y entrevistas a testigos. Además, se reforzarán los planes de prevención de violencia escolar a nivel estatal.\n\nEl caso ha generado una fuerte reacción en la comunidad educativa y entre los padres de familia, quienes exigen mayor protección y recursos para la seguridad dentro de las escuelas.
Organizaciones de derechos humanos y de padres de alumnos han convocado a una marcha de solidaridad y a la exigencia de reformas en la normativa de prevención de violencia escolar. Mientras tanto, el plantel se mantiene cerrado mientras se realizan labores de limpieza, reparación de daños y evaluación psicológica de los estudiantes y personal afectado.\n\nEste trágico episodio pone de relieve la necesidad de abordar la violencia juvenil y la disponibilidad de armas en comunidades vulnerables. Expertos en seguridad escolar señalan que la falta de programas de apoyo emocional y la escasa vigilancia en instituciones educativas pueden favorecer la aparición de hechos como este.
La sociedad civil y las autoridades deberán trabajar conjuntamente para crear entornos seguros y prevenir futuras tragedias en el ámbito educativo.
Fuente: Eluniversal