El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró este miércoles en una entrevista con 77 WABC Radio que la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en el tema central de la agenda global. Según Rubio, la preocupación es compartida por todas las naciones, pues el rápido avance de la IA plantea tanto oportunidades como riesgos que deben gestionarse con urgencia.
Rubio enfatizó que el desafío de la IA es inevitable: “Ya está ocurriendo”. El funcionario subrayó que la cuestión no es si la tecnología se desarrollará, sino cómo se pueden maximizar sus beneficios y limitar sus efectos negativos. En palabras del senador, “debemos acentuar lo positivo y contener lo perjudicial”, una fórmula que ha guiado la respuesta a innovaciones pasadas como la energía nuclear o internet.
El alto diplomático comparó la velocidad del desarrollo de la IA con la de la energía nuclear, señalando que mientras esta última evolucionó de forma más estática, la IA avanza a un ritmo que supera la capacidad de los gobiernos para crear regulaciones efectivas. “Cuando redactes una norma, la IA ya habrá cambiado diez veces”, advirtió, resaltando la dificultad de legislar en un entorno tecnológico en constante transformación.
Rubio advirtió que el riesgo radica en que la IA se está desarrollando más rápido que la capacidad de la comunidad internacional para mitigar sus posibles daños. Entre los peligros citados están la desinformación automatizada, la pérdida de empleos en sectores vulnerables y la vulnerabilidad de infraestructuras críticas. Sin embargo, también reconoció el enorme potencial de la IA para impulsar la productividad, mejorar la atención médica y acelerar la investigación científica.
El secretario de Estado dejó claro que, aunque ningún país quiere quedar perjudicado por la IA, tampoco está dispuesto a quedarse rezagado. “Nadie quiere salir perjudicado, pero nadie quiere quedarse atrás”, resumió, indicando que la competencia tecnológica será un factor clave en la geopolítica del futuro.
Rubio concluyó que la solución pasa por una cooperación internacional que establezca normas flexibles y adaptables, capaces de evolucionar al ritmo de la propia IA. Instó a los gobiernos a invertir en investigación, educación y marcos regulatorios que permitan aprovechar las ventajas de la IA sin sacrificar la seguridad y los derechos humanos.
Fuente: RT Español