Emma Watson, la actriz británica conocida mundialmente por su papel como Hermione Granger, ha vuelto a ser noticia por una decisión tomada hace una década que marcó su trayectoria. Hace diez años, la joven estrella estaba a punto de encarnar a Mia Dolan, la aspirante a actriz de “La La Land”, el musical de Damien Chazelle que se convertiría en sorpresa del año y ganaría seis premios Oscar. Sin embargo, los compromisos con la versión live‑action de Disney, “La Bella y la Bestia”, la obligaron a declinar el proyecto, argumentando que los intensos preparativos no coincidían con su agenda.
En una entrevista concedida a SiriusXM y recogida por Far Out Magazine, Watson explicó que la película de Disney requería clases de equitación, de canto y de baile, además de una presencia obligatoria en Londres durante varios meses. “No era una película en la que pudiera meterme sin más; tenía que trabajar duro y estaba atada a un sitio concreto”, declaró la actriz, subrayando que las fechas simplemente “no encajaban” con el rodaje de “La La Land”. La decisión, aunque dolorosa para los fanáticos del musical, le permitió a la actriz sumergirse en un proyecto que se traduciría en más de 1.200 millones de dólares de recaudación mundial.
“La Bella y la Bestia” se consolidó como la segunda película más taquillera de 2017, solo detrás de “Star Wars: Los últimos Jedi”, y le dio a Watson un lugar destacado dentro del universo Disney, reforzando su imagen como actriz versátil y comprometida con la música y el baile. Mientras tanto, “La La Land” se convirtió en un éxito inesperado, recaudando 447 millones de dólares y otorgando a Emma Stone su primer Oscar, consolidando a Chazelle como uno de los directores más premiados de la última década.
La ausencia de Watson en la pantalla grande se ha prolongado; desde 2019, después de “Mujercitas”, la actriz ha optado por un receso consciente para enfocarse en su vida privada, estudios universitarios y activismo político. No ha anunciado oficialmente su retiro, pero su regreso a los proyectos cinematográficos sigue siendo una incógnita que mantiene a la audiencia expectante.
Esta anécdota revela cómo decisiones de agenda pueden alterar el rumbo de una carrera y del propio cine. Un papel que habría sumado a la filmografía de Watson quedó en manos de Emma Stone, mientras que la actriz británica consolidó su vínculo con Disney, una franquicia que le ha ofrecido estabilidad y exposición global.
En conclusión, la elección de Watson entre dos gigantes del entretenimiento muestra la complejidad de la vida de una estrella contemporánea: equilibrar oportunidades, compromisos y proyectos personales sin perder de vista sus pasiones y valores.
Fuente: Xataka