Las intensas lluvias que azotaron la zona metropolitana de Xalapa durante la madrugada del viernes 19 de septiembre provocaron el desbordamiento de varios ríos y quebradas, dejando a más de 300 familias sin vivienda y obligando a activar el Plan de Contingencia Municipal.
Según datos de la Dirección de Protección Civil, el caudal del Río Tancochín superó los 1,200 metros cúbicos por segundo, cifra inédita en los últimos diez años. Las autoridades locales declararon alerta roja en los municipios de Xalapa, Acajete y Banderilla, mientras los equipos de bomberos y la Cruz Roja trabajaban sin descanso para rescatar a residentes atrapados en sus hogares.
Los daños materiales son considerables: escuelas, comercios y carreteras principales resultaron parcialmente destruidos o intransitables. El centro de la ciudad sufrió inundaciones que obligaron a cerrar la avenida principal y a desviar el tráfico hacia rutas alternas, generando congestiones y retrasos en el transporte público.
El gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, anunció la movilización de recursos federales, incluyendo brigadas de defensa civil, equipos de bombeo y alimentos de emergencia. Además, se activó el Fondo de Desastres Naturales para apoyar a los damnificados con ayudas económicas y materiales de primera necesidad.
Expertos en climatología advierten que este tipo de eventos extremos podrían volver a repetirse debido al cambio climático. La Universidad Veracruzana ha iniciado un estudio para mapear las zonas más vulnerables y diseñar infraestructuras resilientes que mitiguen futuros riesgos de inundación.
Mientras tanto, la población afectada busca refugio en centros de acopio instalados en escuelas y gimnasios municipales. Las organizaciones de la sociedad civil, como la Cruz Roja Veracruzana y la Fundación Amigos del Agua, han distribuido kits de higiene y ropa, mientras los vecinos colaboran en la reconstrucción de viviendas temporales.
Las autoridades municipales exhortan a la ciudadanía a mantenerse informada a través de los canales oficiales y a respetar las órdenes de evacuación. La situación sigue siendo crítica, pero el trabajo conjunto entre gobierno, organismos de ayuda y la comunidad busca reducir el impacto y acelerar la recuperación de la zona.
Fuente: Diariodexalapa