Los combatientes del movimiento hutí, también conocido como Ansar Allah, han tomado control de varios puertos y ciudades costeras de Yemen que estaban bajo la custodia de las fuerzas saudíes, y con ello se han apropiado de un valioso botín de equipos militares de origen europeo, estadounidense, israelí y de los Emiratos Árabes Unidos. Entre los hallazgos más destacados se encuentran sistemas de vigilancia y radares marítimos que permiten rastrear embarcaciones a gran distancia, lo que representa una nueva palanca de presión sobre el tráfico naval del Mar Rojo.
Según el medio de información tasnimnews, los hutíes ya disponen de un radar francés CoastWatcher‑100, capaz de monitorizar el movimiento de buques en alta mar durante largas jornadas. Además, han puesto en funcionamiento una cámara termográfica EO/IR de fabricación estadounidense, que mediante láseres determina forma, tamaño y distancia de cualquier objetivo, incluso en completa oscuridad. Estos dispositivos aumentan considerablemente la capacidad de detección y ataque de los rebeldes contra buques comerciales y militares.
En el inventario también se listan radares alemanes Spexer y Kelvin Hughes SharpEye, diseñados para identificar objetos en el mar, la tierra y el aire. La presencia de tecnología alemana indica que parte del equipo había sido suministrado a la coalición liderada por Arabia Saudí antes de caer en manos de los hutíes tras la caída de los puestos costeros.
Una parte importante del botín proviene de Israel. Los hutíes ahora cuentan con el sistema costero móvil ELM‑2226 ACSR, que puede rastrear más de 500 objetivos simultáneamente y operar 24 horas bajo cualquier condición climática, incluso en mares agitados. Asimismo, poseen sensores sumergibles del vehículo submarino autónomo Blue Whale, que generan imágenes de alta resolución y transmiten coordenadas precisas al detectar un objetivo bajo el agua.
El avance hutí se consolidó recientemente con la captura de la ciudad de Moka y el control efectivo del estrecho de Bab el‑Mandeb, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. Este control les permite ejercer presión sobre el tráfico comercial que transita entre el Océano Índico y el Mediterráneo, generando preocupación en la comunidad internacional y en los países que dependen de esa vía para sus exportaciones de energía.
La escalada de violencia entre Riad y los hutíes se remonta a julio, cuando se rompió la frágil tregua que había mantenido el frente yemení relativamente estable desde 2022. Desde entonces, los combates se han intensificado, con ataques aéreos y de artillería que afectan tanto a fuerzas saudíes como a objetivos civiles, mientras la comunidad internacional sigue observando con alarma la creciente sofisticación del armamento en manos de los rebeldes.
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Fuente: RT Español